Fortalecimiento de la Capacidad Estatal


2012 - feb
13
Publicado en:
El Espectador
Columnas relacionadas:
  Historia con sociología
  El Consejo Superior de la Judicatura: un mal diseño de papayazo
Publicaciones Relacionadas:
  Comentarios Dejusticia a la Reforma Constitucional al fuero penal militar
  La Adicción Punitiva: La desproporción de leyes de drogas en América Latina
Intervenciones relacionadas:
  Comentarios Dejusticia a la Reforma Constitucional al fuero penal militar
  La Adicción Punitiva: La desproporción de leyes de drogas en América Latina
Litigios relacionados:
  Demanda contra la elección del Dr. Pedro Munar Cadena como magistrado del Consejo Superior de la Judicatura por violación del artículo 126 de la Constitución
  Demanda contra la elección del doctor Alejandro Ordóñez Maldonado como Procurador General de la Nación

Procurando la reelección

Rodrigo Uprimny Yepes

Ordóñez no es el procurador ideal pues muchas de sus actuaciones son cuestionables. Ha ejercido selectivamente su potestad disciplinaria y ha roto la separación entre Iglesia y Estado, lo cual es grave, pues ha llevado la religión a la política. Y como dijo memorablemente Camus, “la política no puede ser religión o entonces se torna inquisición”.

Pero no es esencialmente por eso que la reelección de Ordóñez es perjudicial. La razón es más institucional y general: la reelección de cualquier jefe de un organismo de control, como la Procuraduría, la Defensoría o la Contraloría, es negativa, pues erosiona la propia función de control, por cuanto estos funcionarios son elegidos por otros funcionarios, que los primeros deben controlar. Por ejemplo, el procurador Ordóñez le ha pedido al presidente Santos que lo terne, para que luego lo reelija el Senado. Pero el procurador debe controlar y eventualmente sancionar a los funcionarios del Gobierno y a los congresistas. ¿Cómo no sospechar que, al estar en campaña, el procurador va a ejercer esas funciones de control y sanción en forma selectiva, a fin de obtener los voticos y apoyos que necesita para su reelección?

Algunos podrán objetar que lo mismo podría decirse de la elección inicial del procurador, pues durante su campaña tuvo que buscar apoyos de los congresistas, a quienes debería controlar ulteriormente. Eso es cierto y el propio Ordóñez recomendó que se quitara al procurador la facultad de investigar a los congresistas para evitar esos intercambios de favores. Pero no deberíamos agravar el defecto del actual sistema de nombramiento del procurador instaurando la costumbre de su reelección.

Además, la elección inicial del procurador está fundada en la idea de que éste va a asumir eso que Robert Badinter llamó el “deber de ingratitud” hacia quienes lo nombraron, como atributo de la imparcialidad que debe tener un buen juez constitucional o un jefe honesto de un organismo de control. Es la idea de que, a pesar de su elección política, estos funcionarios, una vez nombrados, son independientes y pueden y deben ser imparciales en la defensa del Estado de derecho, por lo que pueden tomar decisiones contrarias a los intereses de quienes los eligieron, precisamente porque nunca buscarán su reelección. Pero si un procurador pretende su reelección, es obvio que le queda imposible ejercer cualquier deber de ingratitud pues debe congraciarse nuevamente con sus nominadores.

La legitimidad de los organismos de control, como la de los jueces, depende no sólo de que sean imparciales sino también de que aparezcan imparciales. Pero un procurador que pretende ser reelegido y busca los apoyos de aquellos funcionarios que debe controlar pierde, en el mejor de los casos, toda apariencia de imparcialidad. Su reelección compromete su legitimidad, incluso si el funcionario fuera tan probo que realmente siguiera ejerciendo sus labores en forma imparcial, por la sencilla razón de que la búsqueda de la reelección genera ineludibles sospechas sobre las motivaciones reales de sus actuaciones.

Es cierto que la Constitución permite la reelección del procurador pero ésta es inconveniente. Edgardo Maya y Volmar Pérez, al buscar su reelección en la Procuraduría y la Defensoría, respectivamente, sentaron entonces un funesto precedente, que debería ser abandonado. Si realmente tomara en serio su labor como procurador, Alejandro Ordóñez no estaría buscando su reelección. Y si respeta la independencia de los organismos de control, el presidente Santos no debería siquiera pensar en ternarlo.

Democracia, Estado de derecho



Historia con sociología

Por: Mauricio García Villegas

El Consejo Superior de la Judicatura: un mal diseño de papayazo

Por: Jose Rafael Espinosa

De policias a "padres" desinformados

Por: Carolina Bernal

Hecho en Bangladesh

Por: César Rodríguez Garavito

Menos flores y más reconocimiento

Por: Diana Esther Guzmán Rodríguez

Los límites jurídicos a las reformas al Estatuto de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)

Por: Nelson Camilo Sánchez, César Rodríguez Garavito

Comentarios Dejusticia a la Reforma Constitucional al fuero penal militar

Por: Luz María Sánchez Duque, Rodrigo Uprimny Yepes

La Adicción Punitiva: La desproporción de leyes de drogas en América Latina

Por: Rodrigo Uprimny Yepes, Diana Esther Guzmán Rodríguez, Jorge Alberto Parra Norato

Intervención en demanda contra el artículo 9 de la ley de víctimas

Demandado: Últimos dos incisos del artículo 9 de la ley 1448 de 2011

Intervención marco jurídico para la paz

Demandado: Acto legislativo No. 01 de 2012

Demanda contra la elección del Dr. Pedro Munar Cadena como magistrado del Consejo Superior de la Judicatura por violación del artículo 126 de la Constitución

Demandado: Demandado: Elección del Dr. Pedro Munar como magistrado del Consejo Superior de la Judicatura.

Demanda contra la elección del doctor Alejandro Ordóñez Maldonado como Procurador General de la Nación

Demandado: Acto de elección del Procurador General