Reforma a la Justicia


2012 - jun
30
Publicado en:
El Espectador
Columnas relacionadas:
  De policias a "padres" desinformados
  La fábrica del crimen
Publicaciones Relacionadas:
  Los límites jurídicos a las reformas al Estatuto de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)
  Derechos humanos: Nuevos retos en el hemisferio
Intervenciones relacionadas:
  Los límites jurídicos a las reformas al Estatuto de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)
  Derechos humanos: Nuevos retos en el hemisferio
Litigios relacionados:
  Demanda contra la elección del Dr. Pedro Munar Cadena como magistrado del Consejo Superior de la Judicatura por violación del artículo 126 de la Constitución
  Demanda contra la designación del doctor Francisco Javier Ricaurte Gómez como magistrado de Consejo Superior de la Judicatura por violación del artículo 126 de la Constitución.

Tres hechos y tres lecciones

Mauricio García Villegas



Empiezo con los hechos:

1) La fragilidad de nuestra democracia se explica en buena parte por el Congreso que tenemos y por los partidos que lo componen. El problema con esos partidos es que no sólo son débiles, sino que están compuestos por una porción muy significativa de congresistas corruptos que, además, representan a una sociedad que en buena medida ha aprendido a vivir con la corrupción.

2) En el país hemos ido banalizando las reformas constitucionales hasta reducirlas al curso ordinario de la política. Llevamos 35 (sin contar las de este año). Desde 1992 hemos tenido casi dos reformas en promedio por año (el año pasado hubo seis). Si bien una buena parte de ellas han sido ajustes institucionales necesarios, hay muchas que son inocuas (como aquella que le cambia el nombre a Bogotá) o que sirven para resolver problemas coyunturales de gobierno, como la que hizo Samper para imponer la extradición de nacionales, o la que hizo Uribe para penalizar el consumo mínimo de droga.

3) Los foristas, los tuiteros y los periodistas jugaron un papel esencial en el derrumbe de esta reforma, lo cual fortalece la oposición política y oxigena la democracia. Pero entre ellos no sólo afloraron las buenas razones y los argumentos, sino también los odios. Hubo también mucho extremista suelto, lo cual prueba, una vez más, que en este país el rencor aglutina tanto como las ideas. Así por ejemplo el odio contra el Gobierno terminó uniendo (una vez más) a los uribistas con una parte de la izquierda.

Sigo con las lecciones.

Primera: sin partidos fuertes, capaces de controlar a sus miembros, nunca tendremos una democracia operante en Colombia y para tener partidos fuertes necesitamos (parafraseando a Turbay) reducir los niveles de corrupción a proporciones tolerables. Y si se me permite ir más lejos, Colombia no podrá reducir significativamente sus niveles de corrupción mientras siga penalizando la producción y el consumo de drogas ilícitas y, por esa vía, siga alimentando (involuntariamente) a las mafias, las cuales le agregan a la corrupción ese plus que la convierte en excesiva.

Segunda: lo sucedido es un campanazo de alerta para que la ciudadanía se involucre más en este tipo de reformas. La Constitución no es un documento coyuntural para gobernar, sino una guía de largo plazo para defender la democracia y los derechos. En este sentido, la ciudadanía está hoy más que nunca llamada a defender (con la Corte) la integridad de la Constitución contra los intentos abusivos de los políticos que quieren reducirla a una herramienta de política pública.

Tercera: la indignación ciudadana a través de redes sociales y medios de comunicación es algo muy importante; algo que hay que proteger y perfeccionar. Justamente por eso, porque es algo que hay que defender, es necesario reconocer sus riesgos. El más importante de ellos es que esa indignación puede convertirse en una especie de democracia plebiscitaria, impulsiva y de resultado impredecible. La participación ciudadana no se puede reducir a esa indignación vociferante que con tanta frecuencia se ve en los foros y en las redes sociales. Los trinos de Uribe ayudan tan poco a la construcción de democracia como los de sus igualmente iracundos enemigos. Por eso hay que idear mecanismos adicionales y complementarios de participación ciudadana, más reflexivos, más autocríticos y más responsables.

Reforma judicial



Historia con sociología

Por: Mauricio García Villegas

El Consejo Superior de la Judicatura: un mal diseño de papayazo

Por: Jose Rafael Espinosa

De policias a "padres" desinformados

Por: Carolina Bernal

Hecho en Bangladesh

Por: César Rodríguez Garavito

Menos flores y más reconocimiento

Por: Diana Esther Guzmán Rodríguez

Los límites jurídicos a las reformas al Estatuto de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)

Por: Nelson Camilo Sánchez, César Rodríguez Garavito

Comentarios Dejusticia a la Reforma Constitucional al fuero penal militar

Por: Luz María Sánchez Duque, Rodrigo Uprimny Yepes

La Adicción Punitiva: La desproporción de leyes de drogas en América Latina

Por: Rodrigo Uprimny Yepes, Diana Esther Guzmán Rodríguez, Jorge Alberto Parra Norato

Intervención en demanda contra el artículo 9 de la ley de víctimas

Demandado: Últimos dos incisos del artículo 9 de la ley 1448 de 2011

Intervención marco jurídico para la paz

Demandado: Acto legislativo No. 01 de 2012

Demanda contra la elección del Dr. Pedro Munar Cadena como magistrado del Consejo Superior de la Judicatura por violación del artículo 126 de la Constitución

Demandado: Demandado: Elección del Dr. Pedro Munar como magistrado del Consejo Superior de la Judicatura.

Demanda contra la elección del doctor Alejandro Ordóñez Maldonado como Procurador General de la Nación

Demandado: Acto de elección del Procurador General