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Ábrete, sésamo

Vivian Newman Pont
marzo 20, 2012

Publicado en: El Espectador

Cuenta la leyenda que la historia de la cueva de Alí Babá y los cuarenta ladrones no se la inventó Sherezade para salvar su pellejo en Las mil y una noches.

 

Parece que la incluyó uno de los traductores al francés que se basó en un cuento inspirado en el rey Alí Babá. Este rey se rebeló contra el califa de Bagdad y selló todas las minas de oro de las montañas para no pagarle impuestos al califato. De ahí salió entonces este relato popular de cuevas y ladrones que, con sólo dos palabras mágicas, nos abrían las puertas a grandes tesoros.

En las montañas de papeles y de información que guardan con máximo recelo nuestros funcionarios públicos también hay oro informativo para la ciudadanía. Pero la cultura de secreto sembrada en las mentes burocráticas, el desconocimiento de la jurisprudencia y la creencia de que esa información es propiedad privada, tienen los tesoros informativos sellados en las cuevas de las entidades públicas. Se necesita armarse de asesores legales, de expertos en informática y tecnología y de mucho tiempo y paciencia para tomar lo que ya es de uno.

Parte del “ábrete sésamo”, de la clave para acceder a esta información pública, la tiene una iniciativa global que se llama la Sociedad de Gobierno Abierto (OGP, por sus siglas en inglés). Esta estrategia exige, de los países participantes, que se monten en el bus de la transparencia y, de la mano de la tecnología, abran la puerta a sus tesoros ocultos en el funcionamiento gubernamental.

Colombia ha sido invitada a participar en la OGP, para lo cual deberá presentar el mes entrante en Brasilia un plan de acción concertado con la sociedad civil para abrir su gobierno. El plan va por buen camino porque incluye propuestas concretas para 1. Mejorar la calidad en los servicios del Estado (por ejemplo, la interoperabilidad de los sistemas de información), 2. Aumentar la integridad pública mediante, por ejemplo, el apalancamiento del proyecto de ley de acceso a la información pública que cursa en el Congreso y 3. Otorgar eficiencia en la inversión pública (v.gr. con el impulso a la contratación pública en línea). Pareciera pues que estas iniciativas junto a muchas otras consagradas en el plan, si se cumplen, conducirán a una Colombia con gobierno más transparente, eficaz y responsable, que le ofrezca más poder a sus nacionales. Esto parece explicar la Cancillería a Hillary Rodham Clinton, en comunicación pública en la que acepta adherir a la sociedad de gobierno abierto.

Pero no basta decirle que sí a Hillary. Tampoco basta tener buenas intenciones. Si el gobierno Santos quiere transformar la caja de seguridad secreta de la información pública en la prometida urna de cristal, el plan de acción es apenas el comienzo. Hay bastante trabajo para, de la mano de la sociedad civil, abrir con voluntad, tecnología y esfuerzo la cueva de los tesoros. Y volviendo a la leyenda de los cuarenta ladrones en el Lejano Oriente, se dice que luego de muchas guerras sobre el vital mercado del oro islámico, Alí Babá perdió y al ser amnistiado, resolvió compartir su oro con los necesitados de las principales ciudades de su camino de regreso a casa. Así, con la conciencia de que el tesoro informativo es de todos o con el ábrete sésamo, aspiramos a que acabe felizmente esta historia, aún por develarse, de la sociedad de gobierno abierto.

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