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Blog a los defensores de “Ser Pilo Paga”

Ana Margarita González Vásquez, Nicolás Torres Echeverry
enero 30, 2015

Publicado en: La Silla Vacia

El programa “Ser Pilo Paga” que inauguró recientemente el gobierno nacional ha generado todo tipo de reacciones. El debate se centra en dos posturas: de un lado, hay quienes resaltan entre sus beneficios: el programa promueve la movilidad social de un grupo jóvenes talentosos al tiempo que genera mayor diversidad e inclusión en las universidades privadas. De otro lado, quienes, como nosotros, no están muy convencidos afirman que el programa destina dineros públicos al sector privado en lugar de apostar por el fortalecimiento de la educación superior pública y que restringe el acceso a una minoría excepcional dentro de la población bachiller de Colombia, excluyendo a la mayoría.

 

*** El tipo de educación superior y la forma para acceder a ella son decisiones políticas trascendentales en una comunidad. En este contexto, el programa “Ser Pilo Paga” adopta un camino particular que, nuestra opinión, no es acertado por dos razones. En primer lugar, el programa está planteado desde una perspectiva que entiende la educación superior como un canal para la productividad, por lo cual limita el acceso, y descarta una educación para la ciudadanía. En segundo lugar, este tipo de programa puede representar un riesgo para la financiación estatal de las universidades públicas en la medida en que los recursos para financiarlo tienden a ser sustraídos de este presupuesto. Educación para la ciudadanía La educación superior universitaria es un espacio en donde se forman las personas entre los 18 y los 22 años o a veces por un tiempo más extenso. Durante este periodo, la universidad brinda un lugar de discusión que no se da fácilmente en otros escenarios. Se discuten ideas trascendentales para la comunidad política y para los individuos. Se cuestionan posiciones políticas y morales en un espacio de deliberación que promueve el respeto por las ideas de los otros. En suma, la educación es un medio para lograr una ciudadanía más plena. Por esta razón, la educación superior es irremplazable y debe ser accesible para todos. Aunque no es un debate pacífico el cáracter fundamental del derecho a la educación superior, sí es obligación del estado remover progresivamente los obstáculos para el acceso a ésta. Contrario a esto, el modelo de educación impulsado por “Ser Pilo Paga” promueve una educación superior restringida a los excepcionales, quienes son los que aprovecharían mejor los recursos invertidos, y excluye al resto. ¿No es esto un Estado que considera que la vida de los ciudadanos tiene una importancia distinta? ¿No deberíamos tener todos la oportunidad de acceder a la educación superior? Las sociedades que han optado por sistemas educativos que ponen la educación superior en función de la productividad, favoreciendo la educación privada, y solo dejan a los más pilos en esta, enfocan la educación de manera inadecuada y dejan por fuera de esta a la mayor parte de la población, en detrimento tanto de la sociedad como de las personas. Países como Finlandia, han apostado por un sistema educativo universal, público y basado en la confianza, han obtenido mejores resultados, no solo en pruebas de calidad internacionales como PISA sino también en niveles de convivencia. ¿Desfinanciación progresiva de las universidades públicas? Como lo evidencia la gráfica 2, el porcentaje del PIB destinado a universidades públicas ha ido disminuyendo. clic Fuente: Ministerio de Educación A la par, el Estado ha privilegiado el enfoque de subsidios a la demanda a través de créditos y becas, en lugar de ampliar la base de la oferta, es decir, invirtiendo recursos en las universidades públicas, como lo ilustra la siguiente gráfica. Fuente: Ministerio de Educación e ICETEX El costo de “Ser Pilo Paga” tiene un peso significativo en el presupuesto nacional para educación superior, pues representa aproximadamente el 6% de los aportes que la Nación le hizo a las universidades públicas en el 2013. Este 6% se invierte solamente en el 0.4% de los estudiantes matriculados en instituciones de educación superior. El programa puede ser eficiente porque invierte los recursos en los que más “producen”. Sin embargo, considerando el costo del programa con relación a la población beneficiaria y al gasto público en educación superior, sería más apropiado invertir recursos públicos en una política integral y a largo plazo para aumentar sustancialmente cobertura y calidad. Es un buen un momento para dar el debate sobre educación en Colombia, no sólo sobre la formación superior, sino también la educación primaria, segundaria y media. En todos los niveles es necesario cobertura universal y calidad, seguramente de manera progresiva, de los primeros niveles a los últimos. En cualquier caso, es necesario eliminar el apartheid educativo y garantizar la igualdad de todas las personas.

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