Caso fácil

Por: Mauricio García Villegasfebrero 26, 2010

CUANDO ESCRIBO ESTA COLUMNA TOdavía no se conoce la decisión de la Corte sobre el referendo. Como no puedo hablar del fallo voy a hablar del trabajo judicial.


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CUANDO ESCRIBO ESTA COLUMNA TOdavía no se conoce la decisión de la Corte sobre el referendo. Como no puedo hablar del fallo voy a hablar del trabajo judicial.

Los jueces tienen que resolver dos tipos de casos: los fáciles y los difíciles. Los fáciles son aquellos en los cuales no hay duda sobre la solución. Son silogismos como este: el que roba debe ir a la cárcel, Juan robó, por lo tanto Juan debe ir a la cárcel. En los casos difíciles, en cambio, la solución no es evidente y eso debido a que la norma no es clara o a que los hechos son confusos o a ambas cosas.

La gran pregunta de la teoría del derecho es esta: si en estos casos difíciles hay varias soluciones posibles ¿con base en qué criterios escogen los jueces una de ellas? Algunos sostienen que son las convicciones de los jueces o su evaluación del contexto político, lo que finalmente determina el fallo. Yo creo que esa es una caricatura de la decisión judicial, pero como todas las caricaturas, tiene algo de verdad. La manera como los jueces deciden los casos difíciles suele ser el producto de un esfuerzo por conciliar esas convicciones con lo que las nomas dicen.

¿Cree usted, amigo lector, que la decisión sobre la ley del referendo es un caso fácil o difícil? Mucha gente considera que se trata de un caso difícil y es muy probable que algunos magistrados de la Corte piensen lo mismo, es decir, que se trata de un caso confuso.

Si eso es así, me pregunto ¿qué razones tendrán esos magistrados para tomar una decisión? ¿Qué tanto peso tendrán sus convicciones o su evaluación del contexto político actual? Es muy probable que estos elementos extrajurídicos – para llamarlos de alguna manera – tengan menos peso que hace cuatro años, pero tendrán peso.

Para quienes creen que el referendo es un caso difícil y por eso necesitan argumentos de conveniencia, o extra-judiciales, aquí va uno relacionado con el impacto internacional que tendría una segunda reelección del presidente Uribe.

Si la Corte aprueba el referendo el país podría ingresar al poco honroso club de países que han adoptado la doble reelección presidencial. Según datos presentados por el profesor Juan Gabriel Gómez, de la Universidad Nacional, esos países son los siguientes: Argelia, Belarús, Burkina Faso, Kazajistán, Nigeria, Túnez, Tayikistán, Uzbekistán y Venezuela. Todos ellos están por debajo de Colombia, es decir peor, en la clasificación de países democráticos hecha por la revista The Economist. Así por ejemplo, el puesto menos malo lo ocupa Venezuela, en el número 95 (Colombia está en el puesto 60). Todos, menos Túnez, están igualmente por debajo de Colombia en la clasificación de países por índice de corrupción (Transparencia internacional, 2008).

Así pues, en este grupo Colombia aparecería como un modelo de democracia y probidad. Pero claro, esta no es una razón para querer estar allí, sino para querer salirse: es mejor ser el malo de los buenos que el bueno de los malos.

Para quienes todavía creen que el caso del referendo es de los difíciles, estos datos pueden servir para convencerlos de su inconstitucionalidad. Pero yo, que creo que es un caso fácil, espero que ellos no hagan falta para que la Corte derrumbe esta propuesta de reforma constitucional.

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