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Chuzando…también la lógica

Rodrigo Uprimny Yepes
marzo 2, 2009

Publicado en: El Espectador

LAS CHUZADAS DEL DAS DE LAS COMUnicaciones de varios magistrados, periodistas y líderes de la oposición han sido doblemente ilegales.

 

LAS CHUZADAS DEL DAS DE LAS COMUnicaciones de varios magistrados, periodistas y líderes de la oposición han sido doblemente ilegales.

Si el hecho mismo de la chuzada violó flagrantemente las leyes que protegen la intimidad, las respuestas que frente a este atentado a los derechos fundamentales ha dado el Gobierno violan a su vez las más elementales leyes de la lógica y del sentido común.

Que esas chuzadas violan la intimidad es algo obvio. Basta leer el artículo 15 de la Constitución que establece que esas interceptaciones requieren de orden judicial y deben basarse en un motivo previamente definido en la ley. Nada de eso sucedió en este caso.

Pero igualmente parece claro que las respuestas dadas por el Gobierno frente a esa grave violación a la intimidad desconocen la lógica y el sentido común.

La primera reacción del Presidente fue declararse sorprendido de esas interceptaciones, con lo cual sugiere que no tiene ninguna responsabilidad frente a ellas. Pero esa tesis es insostenible al menos por tres razones; de un lado, porque el DAS depende de la Presidencia de la República, por lo cual el Presidente, quien nombra al director de esa entidad, no puede eludir la responsabilidad política que le cabe por las graves ilegalidades que desde hace años ocurren en esa institución.

De otro lado, por el propio estilo de gestión de este gobierno. El presidente Uribe se ha caracterizado, en especial en temas de seguridad, por tratar de controlar hasta los más mínimos detalles del desarrollo de sus políticas. Con ese estilo de microgerencia, ¿cómo justificar tal macroignorancia del Presidente frente a esta práctica masiva de interceptaciones ilegales?

Finalmente, porque el propio discurso gubernamental incentiva esas prácticas ilegales, como lo han señalado columnistas como Francisco Gutiérrez o Claudia López. Y es que si el Presidente califica a los magistrados de la Corte Suprema y a muchos líderes opositores y periodistas de cómplices del terrorismo, entonces no debe uno extrañarse de que los funcionarios de una entidad como el DAS, que debe combatir el terrorismo, se sientan presidencialmente autorizados a vigilar, como sea, las comunicaciones de esos magistrados, periodistas y opositores.

La segunda reacción del Presidente fue ofrecer una supuesta solución al problema; que de ahora en adelante el DAS no podrá hacer interceptaciones sino con el visto bueno y en forma compartida con la Policía. Pero dicha “solución” parece precaria y desafía también el sentido común, por la sencilla razón de que el anterior escándalo de chuzadas ocurrió en la Policía. ¿O hemos olvidado que en mayo de 2007 fueron separados de su cargo varios generales de la Policía, precisamente por tener potenciales responsabilidades en interceptaciones ilegales de comunicaciones?

Las chuzadas por el DAS no son desafortunadamente un hecho aislado sino que son una consecuencia de un estilo gubernamental: un cierto desprecio por la legalidad y una tendencia autoritaria a estigmatizar como terroristas a sus opositores. La verdadera forma de erradicar esas chuzadas es no sólo sancionar a los responsables sino superar ese estilo de gobierno, que tanto daño le hace al Estado de derecho y a la democracia en Colombia. El Presidente tiene entonces la solución.

Adenda: Para seguir con la violación a las leyes de la lógica, ¿cómo justifica este gobierno que, mientras defiende la penalización del consumo de drogas, su viceministro de Agricultura haya solicitado el 6 de febrero a la Comisión Nacional de Televisión que autorizara la propaganda del tabaco, a fin de promover su consumo? ¿En qué queda la defensa del derecho a la salud?

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