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| Foto: El Informador

Este es un homenaje a su legado sobre las nuevas generaciones de lideresas y líderes Wayúu. Pero también a la permanencia de su lucha.

Este es un homenaje a su legado sobre las nuevas generaciones de lideresas y líderes Wayúu. Pero también a la permanencia de su lucha.

Van casi dos semanas desde que falleció la lideresa y defensora de derechos humanos Jakeline Romero Epiayú. Aunque nuestros encuentros fueron breves y puntuales, su nombre ha rebosado, como una lluvia que llena los arroyos durante el invierno guajiro, las conversaciones con amigas y colegas que tuvieron relación con ella y su lucha, con la valiente movilización de Sütsuin Jieyuu Wayúu -Fuerza de Mujeres Wayúu. Así, su legado va tomando forma entre la memoria y los relatos de aquellas que compartieron la vida y la defensa del territorio.

“La minería y yo somos contemporáneas”, decía Jakeline con cierta ironía desde su chinchorro en la comunidad ancestral de El Zahino, durante una entrevista en 2013. “El año en que nací también venían el auge de las personas que buscaban el carbón de La Guajira”. Y es que durante casi dos décadas lideró la defensa del territorio y del ambiente de las comunidades afectadas por la explotación carbonífera contra la desviación del Río Rancherías y el arroyo Bruno, como también la construcción de justicia y verdad frente los impactos del conflicto en las comunidades Wayúu.

También la recuerdo por el papel constitutivo y dinamizador que tenía en el movimiento por los derechos del territorio, como mujer y lideresa Wayúu. “Parecidas al árbol de Trupillo, que se mantiene ante el embate furioso de la tempestad”, dicen las mujeres de Sütsuin Jieyuu Wayúu, Jake fue para ellas y sus estudiantes, o para la Red de Comunicaciones Pütchimaajana, como la raíz que sostenía y conectaba la fuerza del viento con la solidez de la madre tierra. Y también como mujer: en un contexto donde, aunque el apüshii -o clan- se deriva del linaje matrilineal Wayúu, sus autoridades tradicionales -el alaüla o tío materno- y los tomadores de decisiones son hombres, el papel movilizador y articulador de Jake en este amplio grupo de jóvenes lideresas indígenas también contestaba y revolvía y dinamizaba, en lo político y social, pero sobre todo en lo cultural.

Como es costumbre en La Guajira, alzar la voz contra las injusticias también es una actividad donde se arriesga la vida. Pero esta valentía, que le valió en 2016y 2019 amenazas contra su vida, también le permitió mantenerse en su compromiso y liderazgo comunitario. “Era una mujer que siempre encontraba una solución para todo y lograba conciliar posiciones encontradas” me dice Johana Barney “pero también una voz fuerte, que no aceptaba que la silenciaran”. Mientras hablamos también pienso en Matilde López Arpushana, a quien la defensa de los niños y niñas de la Media Guajira casi le cuesta la vida por cuenta de un atentado en 2018.

Al final, este es un mensaje de homenaje a su lucha, a su legado sobre las nuevas generaciones de lideresas y líderes Wayúu, y a estas voces variadas que en conversaciones fuimos construyendo esta colección de fragmentos. Pero también a la permanencia de su lucha, pues “en Jepira su alma permanece guiando nuestros pensamientos […] su espíritu seguirá siendo la guía de nuestra madre tierra. Veremos su rostro siempre en el sol, la luna, sus caricias serán otra vez del viento”, como dicen las herederas del territorio, la Fuerza de Mujeres Wayúu.

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