matoneo

Yaneth por amor a Samuel no se arrepiente. Tampoco va a pedir disculpas por el “matoneo legislativo” que sintieron algunos parlamentarios el último mes. | Archivo

En los últimos tres años han pasado cuatro iniciativas de ley por el Congreso que buscaban fomentar entornos alimentarios más saludables. Todos se hundieron.

En los últimos tres años han pasado cuatro iniciativas de ley por el Congreso que buscaban fomentar entornos alimentarios más saludables. Todos se hundieron.

Samuel tiene 8 años y los triglicéridos altos. A pesar de los esfuerzos en casa por “darle siempre lo mejor”, Samuel es un cliente fiel de lo que hoy agrava su salud: las bebidas azucaradas, los cereales y paquetes. Su mamá, Yaneth*, junto a otros miles de papás y mamás se unieron a la campaña “No Comas Más Mentiras” para apoyar el proyecto de ley que buscaba etiquetas claras en frente de los empaques. El día en el que el Congreso debía surtir el primer debate del proyecto o de lo contrario sería archivado por tránsito de legislatura; estos padres y madres fueron acusados de “matoneo legislativo” y finalmente la iniciativa de ley se hundió. Por amor a Samuel, su mamá no se arrepiente, ni piensa pedir disculpas.

“¿Y acaso quién regula lo que dicen los empaques?” se pregunta Yaneth. Al ver el estrés y la ansiedad de su hijo cada vez que es emboscado por las tentadoras marcas, se puso a investigar y descubrió que la Coca Cola no le da felicidad, pero sí diabetes, la Pony Malta no lo hará campeón, pero sí le dará complicaciones cardiovasculares y que las Zucaritas no son “Grrrriquísimas” sino un exceso.

En los últimos tres años han pasado cuatro iniciativas de ley por el Congreso que buscaban fomentar entornos alimentarios más saludables. Todos se hundieron. Uno de los casos más recordados es el de la Reforma Tributaria del año 2016, cuando el Ministro de Salud de entonces, Alejandro Gaviria, abanderó la propuesta de un impuesto a las bebidas azucaradas,  con el objetivo de contrarrestar las patologías asociadas a su consumo.

Ya cuando se murmuraba que hundirían la propuesta, Gaviría publicó un blog en el que decía: “pareciera que, con argumentos falaces y por cuenta de intereses económicos, vamos a renunciar (sin ni siquiera dar el debate en el Congreso) a este instrumento”.


Puede leer: Etiquetas sin derechos


Con la imagen de un Ministro de Salud abatido inicia el testimonio del fracaso de las iniciativas de ley que vendrían. En medio de lo que permite nuestra democracia, la industria de bebidas azucaradas y comida chatarra estaría dispuesta a usar el arma del lobby para frenar cualquier proyecto que enfrentara sus intereses. Así continuó la historia, posteriormente se deformó el proyecto de ley 019 C de 2017 (regulación del etiquetado nutricional), se hundió el 022 C (Publicidad de alimentos ultraprocesados) de 2017 y ahora el 214 C de 2018 (Entornos alimentarios).

El sueño de cualquier marca es tener un consumidor al que le guste todo lo que venda y no cuestione su producto. Ese consumidor ideal que compraría cualquier cosa que le venda una ilusión y sin preguntar mucho, es un niño. Este aún no diferencia cuál información es publicidad y cuál es esencial para su vida; si a una niña se le dice que bebiendo tal producto será una ganadora o aprenderá más en el colegio, ella creerá que es así.

Sólo en Colombia, tres de cada cuatro escolares toma bebidas azucaradas, y cuatro de cada cinco consume paquetes una o más veces al día.

Por eso, cuando Yaneth supo de la campaña “No Comas Más Mentiras” de Red PaPaz, la cual buscaba manifestar el apoyo de la ciudadanía a la “Ley Comida Chatarra”, ella se sumó. Que Samuel, y el otro 24,4% de niños, entre los 5 y los 12 años, que hoy en Colombia tienen complicaciones de salud alimentaria, pudieran entender de manera fácil y rápida las etiquetas de los paquetes era tan buena idea, que se unió a cualquier acto de apoyo al proyecto de ley que convocó la campaña. Usó sus redes sociales, envió cartas digitales al Congreso, salió con carteles a la Plaza de Bolívar, invitó a sus familiares… todo lo que estuvo en sus manos.

Fueron más de cien mil personas que se sumaron a #NoComasMásMentiras. Aun así, el proyecto se hundió. El pasado 19 de junio, cuando la Comisión VII de Cámara de Representantes tenía que darle su primer debate para que no se hundiera, “no tuvo suficiente tiempo” para discutir la Ley Comida Chatarra. Por casi dos horas el debate se concentró en rechazar el apoyo ciudadano que tuvo el proyecto de ley, lo cual llamaron “matoneo legislativo”. Henry Correal, Jennifer Arias, Jairo Cristancho, entre otros Congresistas, dedicaron sus intervenciones a denunciar que “no pueden obligarnos a que trabajemos”, “las drogas tienen víctimas y matan también a niños”, “aquí hay un terrorismo mediático y un matoneo por redes”. El debate se dilató, a tal punto que del contenido de la iniciativa de ley poco se debatió, y cuando se acabó el tiempo, se levantó la sesión y el proyecto se quedó sin debate.

Yaneth por amor a Samuel no se arrepiente. Tampoco va a pedir disculpas por el “matoneo legislativo” que sintieron algunos parlamentarios el último mes. Yaneth no justifica que alguien que buscó ser elegido para representar a la población, se aflija cuando esta unió sus voces en torno a una causa de salud pública. A Yaneth no la representa la simpatía con la cual legisladores entregan los proyectos de salud pública a la presión de intereses económicos, y por amor a Samuel, seguirá sumando su voz a la de aquellos que piden #EtiquetadoClaroYA.

*Esta es la historia de una familia real, sus nombres fueron cambiados para proteger su identidad.

Powered by swapps