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Problablemente el libro del año en ciencias sociales sea el texto de Thomas Piketty, El capital en el siglo XXI, que es en ciertos aspectos un tratado a favor de políticas igualitarias. El núcleo de la tesis de Piketty es conocido, pues su libro ha sido muy comentado, por lo que mi resumen es muy breve.

Problablemente el libro del año en ciencias sociales sea el texto de Thomas Piketty, El capital en el siglo XXI, que es en ciertos aspectos un tratado a favor de políticas igualitarias. El núcleo de la tesis de Piketty es conocido, pues su libro ha sido muy comentado, por lo que mi resumen es muy breve.

El núcleo de la tesis de Piketty es conocido, pues su libro ha sido muy comentado, por lo que mi resumen es muy breve. Piketty muestra que en los últimos 30 años, la desigualdad económica en los países capitalistas avanzados, que se había reducido notablemente entre 1940 y 1980, se ha incrementado severamente, al punto de que hoy la concentración del ingreso es mayor que a comienzos del siglo XX. Piketty argumenta que esa desigualdad creciente es consecuencia de ciertas fuerzas profundas del capitalismo. En especial eso ocurre cuando, como está sucediendo ahora, el crecimiento es bajo y entonces la tasa de retorno del capital (r) resulta superior a la tasa de crecimiento (g), pues en esas situaciones la acumulación tiende a producir mayor desigualdad. Pero Piketty precisa que eso no es una fatalidad, ya que es posible poner en marcha políticas estatales a favor de la igualdad, como un impuesto global progresivo al capital.

Pero una pregunta surge: ¿cuál es el problema con la desigualdad para que debamos combatirla? Piketty da buenos argumentos, como que esta desigualdad creciente produce una especie de capitalismo patrimonial en donde, contrariamente al mito del sueño americano, la riqueza no depende del mérito ni del trabajo duro, sino que es heredada, lo cual aniquila la movilidad social. Pero su respuesta parece insuficiente y es aquí donde puede recibir mucha ayuda de una cuasi tocaya suya: Kate Pickett.

Kate Pickett y Richard Wilkinson son dos epidemiólogos británicos, que publicaron en 2009 otro notable libro sobre la igualdad, que es poco conocido en Colombia, pero que fue un best-seller en Inglaterra. Su libro The Spirit Level, traducido al español como Desigualdad; un análisis de la (in)felicidad colectiva, muestra que una mayor igualdad económica es socialmente buena, incluso para los ricos. Estos autores, con una información empírica sólida, prueban que, superado un cierto nivel de crecimiento del PIB per cápita, que Colombia ya sobrepasó, las sociedades más igualitarias, como Japón o los países nórdicos, tienen mejores resultados sociales en casi todos los campos que los países desarrollados más desiguales, como Estados Unidos o el Reino Unido: tienen mejor salud física y mental, mayor esperanza de vida, más confianza interpersonal, más movilidad social, menos homicidios y personas presas, etc. Estos mejores resultados favorecen sobre todo a los más pobres, pero incluso los más ricos se benefician. Los ricos en Suecia viven mejor que los millonarios ingleses.

Estas son lecturas recomendables, sobre todo en una sociedad tan desigual y con tan poca movilidad social, como Colombia.

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Es difícil aceptar que personas cercanas tan llenas de vida, bondad y alegría, como Alberto Valdiri o Amparo Díaz, mueran tan jóvenes. Toda mi solidaridad a sus familias y amigos.

De interés: Desigualdad

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