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Transcurridos cinco meses de gobierno, la ciudad no conoce aún un plan integral de seguridad y convivencia ciudadana. | EFE

Cartagena enfrenta un contexto de violencia por el crimen organizado que no es nuevo, y si bien Titán apenas arranca, el alcalde con su exceso de triunfalismo generó enormes expectativas afirmando que la seguridad volvía el 1 de enero cuando en realidad empeoró.

Cartagena enfrenta un contexto de violencia por el crimen organizado que no es nuevo, y si bien Titán apenas arranca, el alcalde con su exceso de triunfalismo generó enormes expectativas afirmando que la seguridad volvía el 1 de enero cuando en realidad empeoró.

Adjunto a un vídeo de cámaras de seguridad que registraba un atraco callejero, el candidato a la alcaldía de Cartagena, Dumek Turbay, trinaba con alarma #SOSCartagena #SeguridadYa, anunciando que desde enero 2024 tomaría el control de la ciudad y exigiría al gobierno nacional un consejo de seguridad ampliado para restablecer el orden. En ese momento le pregunté al candidato en sus redes sociales: ¿cuál era el plan de acción que proponía, la metodología y los resultados esperados? Turbay respondió anunciando varias ideas iniciales, propias de un candidato en campaña.

Transcurridos cinco meses de gobierno, la ciudad no conoce aún un plan integral de seguridad y convivencia ciudadana, mientras el primer trimestre de 2024 se encumbra como el más sangriento de los últimos 7 años, con 95 homicidios. Con aumento respecto a 2023 (83) y casi el doble de los ocurridos en 2018 (53) o en 2019 (52), años previos a la pandemia.

Se conoce en cambio Titán 24, un plan para devolver la seguridad a Cartagena. Su director es el General Carlos Rodríguez (r), una de las contrataciones más altas del Distrito. Además, se hizo el tercer contrato más cuantioso de la administración Turbay por modalidad directa: 14.286 millones en insumos para la seguridad. A la fecha, esta inversión ampliamente difundida en las redes sociales institucionales, no ha tenido resultados contundentes en la disminución de la violencia y la criminalidad.

Dentro de las acciones del Plan Titán se cerraron las plazas La Paz y Los Coches, para controlar la prostitución, la explotación sexual infantil y el microtráfico, sin que se conozcan resultados en estos frentes. Lo que ha denunciado la ciudadanía a través de vídeos y otros medios, es que estas actividades se trasladaron a otras calles, tal como reconoció el General Rodríguez (r) ante el Concejo de Cartagena. Igual de infructuosos son los cierres a establecimientos comerciales nocturnos, implementados por la administración Dau.

El General Rodríguez en declaraciones ante El Universal manifestó: Cualquier actividad es Titán, por ejemplo, la actividad que realiza el señor secretario de Interior en el barrio con un consejo comunitario de seguridad, eso es Titán. Que el señor director del IDER vaya a hacer una mejora a un escenario deportivo, eso también es Titán. Que haya más iluminación, que haya mejor movilidad, que los jóvenes tengan más oportunidades y no tengan que delinquir, todo eso es Titán.

Estas declaraciones dejan ver poco diagnóstico, metodología, metas e indicadores de seguimiento, y son señales de que Titán 24 no tiene el alcance de la politica pública de seguridad y convivencia que una ciudad portuaria necesita. A pesar que Titán 24 no responde al escenario de disputa territorial entre dos actores armados reconocidos por el mismo alcalde, Turbay prefiere seguir invirtiendo recursos públicos en una estrategia que no responde al conflicto territorial, y que además tiene serios problemas de transparencia, como lo ha explicado Funcicar. Actuaciones opacas en términos de acceso a la información y planeación que poco tienen que ver con el candidato que prometía mayor deliberación democrática para la ciudad.

Cartagena enfrenta un contexto de violencia por el crimen organizado que no es nuevo, y si bien Titán apenas arranca, el alcalde con su exceso de triunfalismo generó enormes expectativas afirmando que la seguridad volvía el 1 de enero cuando en realidad empeoró. Se requiere una estrategia efectiva de seguridad que garantice que las millonarias inversiones anunciadas ($30.000 millones en el primer año) tengan impacto y no caigan en un saco roto.

De interés: Cartagena / Inseguridad / Seguridad

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