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litigio estratégico

El equipo de Dejusticia radica una demanda ante un tribunal para que en Colombia se reconozca el derecho a defender derechos. | Dejusticia

¿Cómo se hace litigio estratégico? Abogadas y activistas de Colombia y El Líbano dan pistas

Junto a The Legal Agenda construimos un manual que reúne la experiencia de ambas organizaciones utilizando esta herramienta jurídica para lograr victorias por los derechos humanos.

Por: DejusticiaFebruary 26, 2022

A Colombia y al Líbano nos separan más de 11 mil kilómetros. Ambos fuimos colonias y tuvimos un siglo XX convulso: nosotros, por el conflicto armado interno (inacabado), el desplazamiento forzado y la violencia política, y ellos por una guerra civil entre cristianos y musulmanes que dejó más de 120 mil muertos. La historia nos sigue conectando: este país asiático comparte frontera con Siria y Palestina, y en algún momento fue la nación con la mayor concentración per cápita de refugiados en el mundo. Nosotros, que fuimos un expulsor de migrantes y refugiados, nos convertimos en el país de la región con la mayor cantidad de personas migrantes de origen venezolano. Entretanto, en 2019, mientras una larga jornada de paro nacional marcaba la historia reciente de Colombia, las multitudes libaneses salieron a las calles para pedir la disolución del poder político y económico.

Aunque disímiles, los dos países compartimos un contexto social y político en el que el litigio estratégico es una valiosa herramienta de incidencia política para enfrentar momentos de crisis y retrocesos en el Estado de Derecho. Esto lo hemos entendido en Dejusticia (Colombia) y The Legal Agenda (Líbano), dos organizaciones que combinamos la investigación y la acción para defender los derechos humanos y buscar la justicia social.

Es por ello que nos aliamos para construir un manual de litigio en derechos humanos basado en la experiencia y las herramientas usadas por ambas organizaciones. Si bien este documento está dirigido principalmente a organizaciones de la sociedad civil, clínicas jurídicas e individuos que han llevado a cabo sus propias demandas de interés público, también puede ser útil para aquellas personas que se inician en el camino del litigio y quieren avanzar teniendo en cuenta experiencias de otras organizaciones de derechos humanos en el Sur Global.

Cada paso que se propone en este manual se explica a través de casos reales que Dejusticia y The Legal Agenda han impulsado o apoyado, con reflexiones sobre qué funcionó y qué no. A continuación resumimos algunas de las pautas más útiles:

 

¿Qué es el litigio estratégico?

Las autoras y autor del ‘Manual de Litigio en derechos humanos’ lo definen como una herramienta dispuesta para resolver una disputa de interés público, pero que se orienta a construir reglas generales que otras personas por fuera del litigio puedan utilizar. La idea es lograr un efecto mucho más amplio e impactar a personas o grupos que comparten situaciones similares en materia de derechos humanos. Pero el litigio estratégico no se limita a obtener un fallo judicial favorable del tribunal, sino que procura generar efectos sociales más amplios, como el empoderamiento de ciertos grupos marginados, el cambio de actitudes, el impulso de reformas políticas, entre otros.

 

¿Y entonces cuál es la diferencia con el litigio más tradicional?

Nuestro manual menciona que el litigio estratégico invita a los jueces a hacer pronunciamientos que estimulen cambios sociales, promuevan y fortalezcan los derechos humanos, en particular los de grupos que no serían escuchados de otro modo. Además, requiere que los abogados adopten diferentes estrategias no limitadas a la utilización de los instrumentos legales y desempeñen un papel más allá de la estricta representación judicial.

 

¿Cómo saber cuándo un caso aplica para litigio estratégico?

Lo primero, menciona nuestro manual, es preguntarse si el caso, que por lo general es un problema social, tiene el potencial de convertirse en un problema jurídico. En otras palabras, saber si nuestro problema es justiciable. En este proceso también se analizan los factores sociales, políticos e históricos que han generado estas problemáticas, casi siempre relacionadas con la marginación y la discriminación social. Luego, es clave revisar los posibles riesgos y dificultades que un fallo podría provocar en el asunto y el impacto que tendría el mismo: el número de personas afectadas, la gravedad de la violación y la respuesta (o la falta de ella) de las instituciones públicas.

 

¿Cómo llevar el problema social al mundo de los tribunales?

Además de situar el problema en su contexto más amplio y de evaluar su pertinencia, los abogados y activistas deben traducir el problema al lenguaje de los tribunales y asegurar que se presente bajo la pretensión adecuada. Aquí caben las siguientes preguntas: ¿Es un derecho en la legislación?, ¿no se está aplicando un derecho en un determinado contexto?, ¿la falta de aplicación obedece a un motivo discriminatorio?, ¿hay una contradicción entre una regla específica y los derechos humanos? Los litigios no tendrán éxito si es imposible enmarcar una cuestión en el marco jurídico.

 

¿Cómo estructurar la estrategia jurídica?

Este procedimiento, a menudo, incluye analizar diversas vías procesales, cada una con sus propios riesgos y dificultades. La estrategia también incorpora una discusión sobre la elección de la jurisdicción, de las partes involucradas y de los tiempos de acción. Antes de presentar las demandas, se debe diseñar cuidadosamente esta estrategia y preparar planes de contingencia en caso de fracasos. Un método que ha resultado beneficioso es realizar un análisis de contexto antes de desarrollar la estrategia jurídica.

 

¿Y cómo desarrollar argumentos jurídicos?

Como el litigio estratégico tiene como objetivo producir beneficios para grupos que no están directamente involucrados en el proceso judicial, los litigantes deben presentar evidencias que muestren que la problemática de la que trata el litigio trasciende el caso individual y genera violaciones sistemáticas de derechos humanos. Ahora, es importante llevar a cabo una investigación jurídica rigurosa. Esta puede incluir el uso de varias fuentes de derecho que pasan a nutrir los argumentos procesales y sustantivos, entre de los que están las leyes y los debates surtidos para su conformación, el precedente judicial aplicable al caso y la jurisprudencia internacional. También es crucial que los abogados consideren y traten de anticipar los contraargumentos y los argumentos de política para poner a prueba las fortalezas y las debilidades del caso desde su formación.

 

Por último, ¿cómo difundir un litigio estratégico?

Una de las características clave del litigio estratégico es que busca impulsar el apoyo de la opinión pública para convencer a los responsables de las políticas de la necesidad de generar un cambio social sustancial. Una estrategia sólida de divulgación y una campaña de promoción son esenciales para suscitar una conciencia y movilización social importante alrededor del tema. En este sentido, además de construir mensajes poderosos, es fundamental definir los objetivos, las audiencias a las que se busca llegar y cuáles son los canales de comunicación más apropiados.

* Si usted quiere profundizar en las respuestas a estas preguntas, le invitamos a descargar y leer el ‘Manual de litigio en derechos humanos’ que construimos junto a la organización libanesa The Legal Agenda. Allí encontrará el detalle de cómo elaboramos complejas estrategias litigiosas por los derechos humanos en el Sur Global.

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