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Cuatro noticias y un problema

Mauricio García Villegas
octubre 10, 2014

Publicado en: El Espectador

Revisando la prensa de esta semana me detuve en la lectura de cuatro noticias aisladas, cada una ocurrida en diferentes partes del mundo.

 

Cuando terminé de leer, me quedé con la sensación de que se trataba del mismo evento noticioso. Primero menciono las cuatro noticias y después explico por qué terminé pensando eso.

La primera se refiere a la decisión tomada por el Gobierno colombiano de incluir a Panamá en la lista de paraísos fiscales. Los hechos a los que se refiere esta noticia no son nuevos. Se sabe que buena parte de los dineros ilegales que ha producido este país desde los años ochenta (eso es mucha plata) han ido a parar a los bancos panameños. Pablo Escobar, por ejemplo, escondía allí buena parte de su riqueza y lo mismo hacía David Murcia con su DMG. Pero no solo el dinero ilegal llega a Panamá; mucho del legal también llega, como ocurrió con el Fondo Premium de Interbolsa y como ocurre con muchas empresas que ponen allí su sede para no tener que pagar impuestos en Colombia.

La segunda noticia se refiere a Kobane, una ciudad kurda ubicada en Siria, cerca de la frontera con Turquía. Esa población está siendo invadida por las milicias del Estado Islámico y bombardeada desde el aire por los aviones de la coalición liderada por los Estados Unidos. Los kurdos son una nación sin país, de unos 60 millones de habitantes (la minoría étnica más grande del Medio Oriente), repartidos entre Turquía, Irán, Irak y Siria. La invasión de Kobane ha causado el éxodo de unos 180 mil kurdos y si los invasores logran su propósito, los sobrevivientes de Kobane serán, probablemente, víctimas de una espantosa masacre.

La tercera noticia se refiere a la posible expansión del ébola. En su versión actual, el virus apareció en Guinea en 2013 y se ha extendido a Liberia, Sierra Leona, Senegal y Nigeria. Casi cuatro mil personas han muerto hasta el momento. Los expertos no saben si el virus seguirá creciendo alrededor del mundo. La última gran catástrofe de este tipo ocurrió en 1918, con la llamada gripa española, que causó la muerte de más de 50 millones de personas. Muchos científicos creen que hemos llegado a ese momento terrible del ciclo natural de la especie humana en donde que un virus devastador que acaba con una parte importante de la población.

La cuarta noticia se refiere a la alarma declarada esta semana en la ciudad de Pekín por el aumento de los niveles de polución del aire. Esto no solo preocupa a los chinos; según científicos en los Estados Unidos (http://bit.ly/1m5REns), la contaminación del aire chino está afectando el clima del océano Pacífico, lo cual está incidiendo en el fortalecimiento de los ciclones y de las lluvias en Norteamérica.

Estos hechos, los paraísos fiscales, las guerras religiosas, la pandemia y los trastornos climáticos, están, aparentemente, aislados. Sin embargo, hay algo común entre ellos: todos son problemas globales, incontrolables y endémicos, que ningún Estado, coalición de estados u organización internacional parece ser capaz de resolver hoy. Cada vez es más evidente que no existe solución visible y duradera para los actuales conflictos económicos, bélicos, sanitarios y ambientales (son demasiadas cosas importantes) que padece el mundo. El planeta se volvió una Aldea Global (como decía McLuhan), pero está gobernado por instituciones anacrónicas (los estados) y por sentimientos roñosos (el nacionalismo) que fueron bien concebidos hace más de 200 años, pero que hoy son más un obstáculo que otra cosa.

De nada le servirá a la humanidad el progreso tecnológico y científico actual si no sale del subdesarrollo institucional en el que se encuentra.

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