Dejusticia-WHITE-with-transparent-background

¿El tráfico de drogas como crimen de lesa humanidad?

Rodrigo Uprimny Yepes
mayo 10, 2010

Publicado en: El Espectador

EN LOS ÚLTIMOS DÍAS, EL PRESIDENTE uribe formuló una novedosa tesis: que el tráfico de drogas debe ser considerado un crimen de lesa humanidad.

 

EN LOS ÚLTIMOS DÍAS, EL PRESIDENTE uribe formuló una novedosa tesis: que el tráfico de drogas debe ser considerado un crimen de lesa humanidad.

Pero se trata de una propuesta sin fundamento, que es además contraproducente, pues banaliza la noción de crimen de lesa humanidad e impide un debate razonable sobre la política frente a las drogas.

La historia es la siguiente: en los últimos meses, la Corte Suprema negó las extradiciones de varios paramilitares y narcos, como El Alemán o Don Mario. La decisión de la Corte parte del hecho de que esas personas han cometido delitos muy graves en Colombia, como masacres o desapariciones, los cuales, además, por su sistematicidad o generalidad, configuran verdaderos crímenes de lesa humanidad. Ha concluido entonces la Corte que esos delincuentes deben satisfacer primero los derechos de sus víctimas en Colombia antes de responder en Estados Unidos por narcotráfico, pues los crímenes de lesa humanidad son mucho más graves que el tráfico de drogas.

La tesis de la Corte es sólida jurídicamente pues obviamente es mucho más atroz torturar, asesinar, desaparecer, secuestrar o desplazar personas, que traficar drogas.

El presidente Uribe se ha opuesto entonces a la Corte con el argumento de que también el narcotráfico debe ser considerado un crimen de lesa humanidad. La tesis del Presidente, formulada hace unos días en un acto en la Escuela Superior de Guerra, es que “el narcotráfico es el inductor de los delitos de lesa humanidad en la historia de Colombia”, por lo cual “debería ser considerado un delito de lesa humanidad”. Así, busca quitarle piso a la negativa de la Corte a extraditar a los ‘paras’ pues se trataría de que respondieran en Estados Unidos también por crímenes de lesa humanidad.

Es claro que el narcotráfico ha tenido impactos terribles sobre la sociedad colombiana y que muchos narcotraficantes han cometido crímenes atroces. La tesis del Presidente se basa entonces en un hecho real: que los dineros del narcotráfico han contribuido a la comisión de crímenes de lesa humanidad en Colombia. Pero confunde dos cosas distintas: la eventual gravedad del tráfico de drogas como tal con la gravedad de los otros crímenes que han cometido algunos narcotraficantes.

La distinción es sutil pero es esencial. Una cosa es exportar marihuana o cocaína, que es una forma de comercio ilícito. Otra cosa son los asesinatos y atentados que cometen algunos narcotraficantes, ya sea para proteger su negocio ilegal o por sus alianzas con grupos armados ilegales, como las guerrillas o los ‘paras’. El hecho de que algunos narcos sean autores o cómplices de crímenes de lesa humanidad no convierte entonces al narcotráfico como tal en crimen de lesa humanidad, pues sigue siendo muy distinto participar en un comercio ilícito de sustancias psicoactivas que realizar masivamente asesinatos, torturas, violaciones o desapariciones. De hecho, el tráfico de sustancias ilegales no ha sido tipificado en el derecho internacional como un crimen contra la humanidad.

Un ejemplo ilustra esa diferencia; existen fuertes evidencias de que el contrabando de diamantes alimentó en Sierra Leona la guerra y la comisión de crímenes atroces. Pero no por ello debería concluirse que dicho contrabando es en sí mismo un crimen de lesa humanidad.

La tesis del Presidente ignora esa diferencia esencial, con lo cual banaliza el crimen de lesa humanidad, que es una categoría que se reserva en el derecho penal internacional, a los delitos más crueles y atroces. El asesinato masivo, la violencia sexual, la tortura y otros comportamientos especialmente graves quedan equiparados al tráfico de drogas. Y de paso esa tesis presidencial dificulta también cualquier debate razonable de la política frente a las drogas pues alimenta el fundamentalismo moralista en este campo.

Powered by swapps