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The backwardness of Cartagena’s social welfare has much of its roots in corruption and the successive institutional crises that it has produced. Except for honorable exceptions, clientelism has been the governance model, which includes bribing oversight authorities to guarantee impunity.

The backwardness of Cartagena’s social welfare has much of its roots in corruption and the successive institutional crises that it has produced. Except for honorable exceptions, clientelism has been the governance model, which includes bribing oversight authorities to guarantee impunity.

It was an open secret, except that we had not had the opportunity, as of now, to hear the shameful conversations in which officials and individuals offer positions and budgets like a piñata.

 

Más allá de la decisión del juez sobre la responsabilidad penal del alcalde, su primo hermano, la contralora distrital y el concejal del Partido Conservador, en los delitos imputados por la Fiscalía (tráfico de influencias, cohecho por dar u ofrecer y usurpación de funciones públicas), el impacto de los audios que revelaron la corrupción es gravísimo para la débil democracia local.

Es importante desmontar la idea repetitiva de que el de “Manolo” era un “gobierno del pueblo” y que su caída demuestra que “el pueblo es incapaz de poner buenos representantes”. Es cierto que el alcalde carecía de trayectoria política y que es de extracción popular, pero los medios han mostrado cómo el peso de su victoria estuvo en los hombros de casas y partidos políticos tradicionales y en su corta gestión no se ha opuesto a las formas políticas que gobiernan de espaldas a esa idea de pueblo.

Aseveraciones ligeras como estas soslayan otras responsabilidades, entre ellas, las de grupos de interés que no han tenido reparo en aliarse a la clase política cuestionada o a los grupos emergentes que tengan al candidato que puntea en la encuesta. Ahora, cuando la crisis estalló, quienes la han cohonestado deberían hacer autocrítica sobre su responsabilidad.

También es grave el desestimulo de la participación que resulta de degradar el respeto por lo público, que se refleja en expresiones que esta semana he oído varias veces: “menos mal que no había pagado los impuestos” o “no hay con quién, todos son iguales”.

Por eso, si algo bueno debería salir de esta crisis, es que dé lugar a una verdadera retoma del poder por el pueblo que implique votar a conciencia, rechazar la corrupción y fortalecer la veeduría, abriendo espacios para que gente honesta, eficiente y comprometida llegue al poder con una causa común.

En ese contexto es urgente renovar liderazgos que avancen en un proceso ciudadano que quizá no estará listo para las elecciones atípicas que parecen asomarse, pero que permitan fecundar un proyecto concreto con visión a largo plazo.

Mientras tanto, es urgente que el alcalde Duque tome una decisión de fondo sobre su permanencia en el cargo, que permita paliar los efectos de la crisis. Al fin de cuentas, aunque no hayamos escuchado su voz en las grabaciones, ¿qué legitimidad le queda a su gobierno?

Of interest: Cartagena / Corrupción

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