Of interest:

César Rodríguez Garavito

Systematic murders

Although the government and the General Attorney’s office insist that the killings of social leaders are isolated, the numbers of violent deaths of leaders (156 in the last 14 months, according to the Ombudsman’s Office) shows otherwise.

I say this after studying the most complete databases on the subject, in addition to the reports of the Ombudsman. Together with Valentina Rozo from Dejusticia, we reviewed case by case, contrasting the names of leaders with other sources about their work and the circumstances of their death. The results, which we will publish in a future article in this newspaper, corroborate and deepen the conclusions of the Ombudsman. There is systematicity in the types of groups that are a frequent target of violence: communal action boards, victim organizations demanding the restitution of their lands, indigenous peoples and anti-mining movements. There are clear patterns in the places where violence occurs, with the departments of Cauca and Antioquia at the top of the list. The murders increased when the peace agreement was signed and one of the common targets has been the political left of Patriotic March and the Peoples’ Congress.

 

Dejo los datos menudos para el artículo. Por ahora planteo una pregunta conceptual que está detrás del debate sobre las cifras: ¿qué se entiende por sistematicidad? Más allá de razones políticas, creo que el Gobierno y la Fiscalía niegan la sistematicidad porque tienen concepciones inadecuadas de lo que ella significa. Una es la del derecho penal clásico, evidente en la declaración del ministro de Defensa: “En Colombia hay 12 mil homicidios en los que se incluyen los de líderes sociales; para esto cada caso debe tener una investigación con un culpable capturado”. Es decir, los asesinatos serían sistemáticos sólo si se prueba en juicio que sus autores son los mismos. Con esto quedan por fuera la mayoría de muertes que nunca tendrán culpable identificado, y también las conexiones informales entre las violencias de grupos como los nuevos paramilitares que no pertenecen a una organización centralizada como lo fueron las Auc.

Para evaluar patrones, la concepción útil es la de las ciencias sociales. A ella apuntó el fiscal cuando dijo que “hay una multicausalidad” en los asesinatos. Pero concluyó erróneamente que, como las causas son varias, “no hay una sistematicidad”. Todos los fenómenos sociales tienen múltiple causas, desde el cáncer de pulmón hasta el cambio climático. Lo cual no significa que no existan patrones ni causas frecuentes, como fumar en el caso del cáncer.

El lenguaje de la sistematicidad es el de la frecuencia y la probabilidad. Lo relevante es detectar patrones y (cuando los datos lo permiten) evaluar si hay una alta probabilidad de que un factor (ej. liderar una junta de acción comunal) esté relacionado con otro (morir asesinado). Es lo que hace la Defensoría al advertir con nombre y apellido que algunos líderes corren riesgo de ser asesinados, advertencias que se han cumplido en varios casos porque el Estado no las atendió.

Si la Defensoría encontró las conexiones hasta el punto de hacer predicciones, ¿por qué no el fiscal y los ministros?

Of interest: 

Powered by swapps