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Fisherfolk file a tutela to save Santa Marta’s Ciénaga Grande

The environmental crisis of this ecosystem, which has caused massive fish deaths, inspired a group of citizens to engage in a judicial battle to claim the protection of their right to a healthy environment, decent life, and work.

Por: December 22, 2016

En el 2016 fue noticia, por lo menos en diez ocasiones, la mortandad masiva de peces en la Ciénaga Grande de Santa Marta. La laguna costera más grande y productiva del país se está salinizando y está perdiendo el oxígeno, lo que ha provocado una crisis ambiental que lleva cuatro años agravándose.

Este ecosistema, declarado reserva de la biosfera y primer humedal Ramsar de Colombia (de importancia internacional), es la fuente de trabajo y alimentación de unas 15.000 familias que habitan en los municipios de Sitionuevo, Puebloviejo, El Retén, Remolino y Salamina.

Los pobladores de estos cinco pueblos 4.900 kilómetros cuadrados que conforman la Ciénaga Grande y científicos de diferentes ramas, han advertido en reiteradas ocasiones sobre la gravedad de la problemática. Pero ni el Ministerio de Ambiente ni las autoridades ambientales han tomado decisiones contundentes y efectivas para frenar la crisis.

Por esto, un grupo de pescadores de las comunidades palafíticas de Nueva Venecia y Buenavista (que pertenecen a Sitionuevo), decidieron tomar la vía judicial. En compañía de Dejusticia y de la Universidad del Norte, presentaron una acción de tutela para reclamar la protección de sus derechos al medio ambiente sano, a la vida digna, al mínimo vital, al trabajo y libertad de oficio, a la alimentación y al agua.

Los pescadores sostienen que los ministerios de Ambiente y Agricultura, Parques Nacionales Naturales, la Contraloría, la Procuraduría, la Fiscalía, la Gobernación del Magdalena, CORPAMAG, las alcaldías de los municipios afectados y tres contratistas privados, incumplieron “las funciones que les corresponden” para proteger este ecosistema.

Los demandantes argumentan que la crisis actual responde a una suma de factores. Por un lado, a la presión de palmicultores, arroceros, bananeros y ganaderos, que se están quedando con el agua dulce que alimenta a la Ciénaga. Y por el otro, al precario mantenimiento y dragado de los caños que conectan a este ecosistema con el río Magdalena. Además, advierten que hay una nueva amenaza: el plan del Gobierno de construir dos grandes proyectos viales la doble calzada Ciénaga-Barranquilla y la Vía de la Prosperidad), lo que afectarían el ciclo hidrológico de la laguna.

Los pescadores están pidiendo que las autoridades presenten a corto plazo un plan para superar la crisis, que se realice el mantenimiento y dragado de los caños y que se estudie el uso de las tierras que rodean a la ciénaga.

En una primera instancia, el Tribunal Superior de Santa Marta negó la acción de tutela “por improcedente”. A pesar de que el juez reconoció que “se evidencia un gran deterioro en la Ciénaga Grande de Santa Marta”, sostuvo que el derecho colectivo al medio ambiente sano debe reclamarse a través de una acción popular. Pero los pescadores no se rindieron. Presentaron una impugnación a ese fallo, argumentando que la acción de tutela es oportuna cuando se busca proteger un derecho colectivo, cuya afectación también lesiona un derecho fundamental.

“La disminución significativa y notoria de la pesca genera un impacto negativo directo en nuestros derechos fundamentales al trabajo, al mínimo vital, a la vida digna y a la alimentación”, señalaron. Ahora la decisión está en manos de un juez de segunda instancia.

Vea aquí la tutela completa

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