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La solicitud busca que se haga efectiva de manera inmediata la prohibición de vender bebidas azucaradas y edulcoradas, incluidas las gaseosas de todo tipo, en los colegios públicos de la capital. | Alejandra Acosta

Entregamos derecho de petición para sacar la comida chatarra de los colegios de Bogotá

El término de ocho años resulta complaciente con la industria de bebidas y alimentos con bajo valor nutricional, mientras que varias generaciones de estudiantes se ven expuestos a productos que puede propiciar malas prácticas alimentarias con efectos negativos para la salud.

Por: Dejusticiajulio 30, 2019

El pasado 25 de julio, organizaciones de la sociedad civil que trabajan por la promoción de políticas de alimentación saludable en entornos escolares, entre las cuales se encuentra Dejusticia, Red PaPaz, Educar Consumidores, FIAN Colombia y el Colectivo de Abogados ‘José Alvear Restrepo’ (CAJAR), le solicitaron a la Secretaría de Educación de Bogotá modificar el artículo 5 de la Resolución 2092 de 2015, que establece la oferta de alimentos en las tiendas escolares de los colegios.

La solicitud busca que se haga efectiva de manera inmediata la prohibición de vender bebidas azucaradas y edulcoradas, incluidas las gaseosas de todo tipo, en los colegios públicos de la capital. Asimismo, pide que se eliminen las comidas rápidas y los productos de paquetes con alto contenido en grasa, sodio y azúcares.

 


A pesar de que Bogotá es una de las pocas ciudades del país con una medida que busca garantizar entornos escolares saludables, establece un lapso de ocho años para que se cumpla a cabalidad. Para las organizaciones firmantes la protección de los derechos de los niños y las niñas a la salud y la alimentación equilibrada no da espera. Ese tiempo es excesivo tomando en cuenta el aumento en las cifras de malnutrición, por lo que la Resolución 2092 no resulta adecuada si se quieren garantizar los derechos fundamentales de esta población.

De acuerdo con un reciente estudio liderado por Valentina Rozo, investigadora de Dejusticia, la Resolución no se cumple en los colegios oficiales de la capital y en los no oficiales es desconocida por las directivas. Los datos recabados señalan que la oferta de productos con bajo valor nutricional se concentra, en primer lugar, en los colegios de estratos medios y luego en los estratos bajos. Por lo tanto, sus estudiantes se ven enfrentados de manera desproporcionada a productos cuyo consumo puede desencadenar en graves afectaciones a la salud, como complicaciones gastrointestinales, enfermedades osteomusculares, manifestaciones tempranas de complicaciones cardiovasculares, diabetes, entre otras.

Las cifras de obesidad infantil en el país son alarmantes. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Situación Nutricional de 2015, en Colombia uno de cada cuatro niños presenta sobrepeso. En Bogotá la cifra es aún mayor, pues el 27,7% de escolares presenta exceso de peso. Estas cifras se aparejan con las de las recientes Encuestas Nacionales de Salud en Escolares, realizadas por el Ministerio de Salud y Protección Social en asociación con la Universidad del Valle. De acuerdo con los resultados, tres de cada cuatro escolares entre los 13 y 17 años consumen bebidas azucaradas, cuatro de cada cinco productos de paquetes, y uno de cada dos consume comidas rápidas. Por el contrario, casi el 87% de los escolares no consume con la frecuencia adecuada frutas y verduras.

Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Organización Panamericana de la Salud han señalado que la obesidad infantil, propiciada por el consumo de esta clase de productos, es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. Organizaciones como la FAO han advertido que “un entorno alimentario escolar saludable permite y propicia a la comunidad elegir alimentos compatibles con mejores dietas y mayor bienestar”.

El término de ocho años resulta complaciente con la industria de bebidas y alimentos con bajo valor nutricional, mientras que varias generaciones de estudiantes se ven expuestos a productos que puede propiciar malas prácticas alimentarias con efectos negativos para la salud.

El llamado de las organizaciones es unísono: “no se puede esperar ese tiempo para tomar medidas de prevención”. ¡#ColegiosSinChatarra YA!

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