Testimonio:

Una guerra que borró sueños en Dolores, Tolima

Durante la entrega a la Jurisdicción Especial para la Paz y a la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad del informe La guerra en movimiento. Tomas guerrilleras y crímenes de guerra en la ejecución del Plan Estratégico de las FARC-EP en el Tolima (1993-2002), un defensor de derechos humanos y víctima pidió a la extinta Farc que esclarecieran los hechos.

Por Luis Eduardo Nieto Cardoso

M

i nombre es Luis Eduardo Nieto Cardoso, coordinador de la Mesa de Participación Efectiva de las Víctimas del Conflicto en Dolores, Tolima. Tengo 40 años de edad, padre de Juan Pablo Nieto Espinosa.

Hoy es un día histórico para las víctimas del conflicto armado del Tolima y para quienes somos víctimas de actos terroristas de las FARC-EP en las incursiones guerrilleras que tanto mal hicieron en nuestra región como en nuestros país.

Hoy hacen entrega del producto de un trabajo de campo y de investigación de unas organizaciones que quisieron hablar por nosotros, las víctimas silenciosas, quienes nos hemos sumido en un dolor, en un silencio sepulcral y son ellos quienes tomaron la iniciativa para que nuestro dolor y nuestro silencio sea escuchado. Entregan el documento La guerra en movimiento. Tomas guerrilleras y crímenes de guerra en la ejecución del Plan Estratégico de las FARC en Tolima (1993-2002).

Desde la tierra de mis amores, como lo establece el poeta y maestro Fabio Polanco al municipio de Dolores, Tolima, donde nuestra comunidad vivió inmersa en el dolor, la angustia, el desespero, el miedo, la zozobra, del ruido de las balas, de las granadas, de las explosiones de cilindros, de contestar las llamadas extorsivas, de las amenazas, de retenes Ilegales y, peor aún, del reclutamiento de niños, niñas y adolescentes a las afueras de los colegios y en sus viviendas, por parte de integrantes de las FARC EP.

Cada momento ocasionaban un hostigamiento a la Fuerza Pública, una toma guerrillera o procedían a hacer sicariato o muertes selectivas a campesinos, comerciantes, funcionarios públicos, a militares y policías, a la población en general y, peor aún, a niños, niñas y adolescentes que empezaban a vivir este mundo quebrantado por la ansia de un poder maldito de un grupo guerrillero. Fue así como la tierra de mis amores vivió sumido en la violencia que nos ocasionó el frente 25 de las FARC EP durante 4 tomas guerrilleras y más de 30 hostigamientos.

Eran las 10 pm del día 16 de noviembre de 1999. Estando en la ciudad de Bogotá, recibo una llamada al teléfono fijo de la vivienda ubicada en el barrio Normandía, donde solo me dicen, “se metió la guerrilla a Dolores”. Al lado mío estaba mi mamá, me preguntó –“¿qué pasó?”- y con voz entrecortada le dije -se metió la guerrilla a Dolores-.

Fue quizás la noche más larga de mi vida. Marqué 50, 60, 70, o quizás 100 o más a la casa donde vivía mi mamá con mi padrastro Rómulo Calderón Toledo y mi tío Julio César Cruz. En Dolores, el teléfono fijo nunca fue contestado. Trascurridas 18 horas de combate recibo la llamada de un poblador y me dice: “su padrastro falleció”. Le dije a mi mamá, que estaba al lado mío, quien hacía tres días había llegado a Bogotá por un problema de salud, -nos vamos para Dolores, ya terminó la toma-.

Llegamos a Dolores al otro día y todo estaba en el suelo. Cinco cilindros bomba cayeron dentro de nuestra vivienda, todo lo había dejado la guerrilla en pedacitos, por el simple hecho de vivir a 10 metros de la estación de Policía.

Como el ave Fénix, comenzamos a surgir de las cenizas, comenzamos a vivir una nueva vida, a empezar de cero, sin vivienda, sin empresa, sin ropa, sin zapatos, sin cama, sin cobijas, sin absolutamente nada, todo quedó destruido.  Pedí una licencia no remunerada donde laboraba, mientras pensaba y mi cabeza se organizaba junto a la de mi madre. Empezamos a reconstruir la empresa, retomé actividades en Bogotá. Mi hermano mayor, su esposa y sus hijos se radicaron en Dolores para acompañar a mi mamá, dejando trabajos, estudios de los hijos, porque no se podía dejar una madre, una viuda, sola en Dolores.

Pasado el tiempo, ese motor de vida, esa máquina microempresaria, esa mujer de temple verraco, de matrona de pueblo, mujer que no le quedó grande sacar tres hijos adelante, no quería seguir más, no quería vivir más, no le encontraba color ni sabor a la vida, había perdido su amor, el hombre de su vida, el hombre que le enseñó a amar, el hombre que siempre se dirigió a ella como “Mi amor”, esa mujer quería desvanecerse a esta pérdida, a este dolor de haber perdido su amor infinito de hombre, de esposo, de compañero de lucha, de su coequipero.

Decidí regresarme de Bogotá a Dolores, dejando atrás un proyecto de vida, abandonado la ilusión y el anhelo de convertirme en profesional del Derecho, en Abogado de la Universidad La Gran Colombia. Me pudo más el amor de madre, el ver unos ojos marchitos a punto de apagarse, un rostro acabado, demacrado, una matrona vencida por el dolor que ocasionó una guerra maldita, la cual no nos pertenecía.

El dolor seguía, la revictimización era constante por parte del grupo armado FARC-EP, pero nuestras ganas de salir delante, de seguir luchando, eran más fuertes. Pasaron muchos años tratando de poder sacar este dolor, este sufrimiento, borrar esta cicatriz que dejó un homicidio, un desplazamiento, unas extorsiones, unas amenazas. Pero el amor y el afecto lo puede todo, y sobre todo el amor a Dios. Me convertí en un líder social de mi pueblo, fui concejal del municipio; soy líder voluntario de la Defensa Civil Colombiana; pertenezco a la Mesa de Víctimas del municipio; y hoy tengo un lindo y hermoso hijo de 9 meses y medio que me ha hecho borrar todos los dolores y las cicatrices que nos dejó esa horrible pesadilla.

Con la entrega de este informe La guerra en movimiento. Tomas guerrilleras y crímenes de guerra en la ejecución del Plan Estratégico de las FARC en Tolima 1993-2002, esperamos que la entidades aquí presentes, nos permitan a las víctimas de estas tomas guerrilleras, esclarecer los hechos y la responsabilidad de las FARC-EP en el Tolima y en el país, para que así se entienda la importancia de abrir un caso que incluya estos hechos.

Desde el vergel de Colombia, desde el edén del Tolima, desde la tierra de mis amores, mi gratitud a los aquí presentes, muchas gracias para todos.


Contenidos

Créditos:
Investigación:
Juana Dávila - Dejusticia
Felipe León - Dejusticia
Juan Diego Restrepo - VerdadAbierta.com
Bibiana Ramírez - VerdadAbierta.com
Ricardo Cruz - VerdadAbierta.com

Fotos:
Bibiana Ramírez
Archivo de prensa

Podcast:
Carlos Mayorga -VerdadAbierta.com

Desarrollo web:
Anderson Rodríguez M

Agradecimientos:
Pablo Gómez, Marcela Madrid, Alejandro Jiménez -Dejusticia