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Felizmente adoptados pero tristemente separados

Rodrigo Uprimny Yepes
diciembre 1, 2011

Publicado en: La Silla Vacia

Dos hermanos colombianos de 9 y 13 años, que fueron abandonados de pequeños y vivieron en condiciones muy difíciles, tuvieron la suerte de encontrar un norteamericano que los adoptó y los ama. Era una historia que parecía feliz, pero súbitamente se volvió triste, pues desde hace varios meses los niños han sido separados de su padre por el ICBF.

 

Dos hermanos colombianos de 9 y 13 años, que fueron abandonados de pequeños y vivieron en condiciones muy difíciles, tuvieron la suerte de encontrar un norteamericano que los adoptó y los ama. Fue realmente una gran suerte pues (por su edad y ser hermanos) son niños de muy difícil adopción.

Era entonces una historia que parecía feliz, pero que súbitamente se volvió triste, pues desde hace varios meses los niños han sido separados de su padre por el ICBF. La razón de fondo: yo creo (y ojalá me equivoque) que es por simple prejuicio homofóbico y por discriminación debido a la orientación sexual de su padre, quien es gay, pues algunos funcionarios creen que un homosexual no puede legalmente adoptar y no puede nunca ser un padre idóneo.

Ambas ideas son falsas.

De un lado, en Colombia jurídicamente un homosexual puede adoptar individualmente pues el Código de la Infancia y Adolescencia no establece que la orientación sexual sea un criterio relevante para determinar la idoneidad de un adoptante. Lo que está en espera de decisión en la Corte Constitucional es si pueden adoptar las parejas del mismo sexo, pero es claro que una persona homosexual, si muestra idoneidad para ser padre, puede adoptar.

De otro lado, numerosísimos estudios empíricos han mostrado que los homosexuales pueden ser tan buenos (o tan malos) padres como los heterosexuales y que los hijos de los homosexuales se desarrollan tan bien (o tan mal) como aquellos de los heterosexuales. Entre muchos otros, un estudio del año pasado de Pediatrics (la revista de la Academia Colombiana de Pediatría) reitera esa conclusión.

(Ver http://pediatrics.aappublications.org/content/early/2010/06/07/peds.2009-3153.abstract)

En las últimas posiciones del ICBF ha habido un avance pues ahora acepta que una persona gay puede adoptar. Es un paso positivo pues hay centenares de niños que en Colombia no logran ser adoptados y podrían encontrar padres en personas gays. Pero ahora el ICBF ha invocado otra razón; dice que la separación de estos niños de su padre no es porque éste sea gay sino porque en realidad es un mentiroso pues ocultó que era homosexual durante el trámite de adopción. Pero en realidad nadie le pregunto al adoptante por su orientación sexual y él no tenía el deber de informarlo.

La historia es la siguiente:

El padre adoptante fue evaluado y declarado idóneo por las autoridades colombianas y de Estados Unidos y durante todo el proceso los niños y el futuro padre tejieron lazos muy fuertes de afecto. “Nunca creí poder amar así”, me dijo su padre adoptante en un mail que me envió pues he tenido que asesorarlo jurídicamente en este caso. Finalmente la adopción fue autorizada por sentencia judicial.

Cuando ya se iban a ir a Estados Unidos, el feliz padre adoptante, en una charla informal, le contó a funcionarios del ICBF que era gay. Y con esa información, el ICBF decidió separarlo de sus hijos e iniciar un proceso de “restablecimiento de derechos”, que es el mecabismo que la ley prevé para los casos en que el bienestar de los niños está en peligro y que puede llevar a decisiones tan drásticas, como quitarle los niños al padre … y volverlos a entregar para adopción.

Durante meses, el padre y sus hijos han estado separados. Como abogados del padre adoptante, hemos pedido al ICBF que explique su decisión. Y después de varios meses, la única explicación que nos dieron es que consideran que el padre adoptante ocultó una información relevante, que era su orientación sexual.

Pero el argumento no se tiene, por las siguientes razones:

Nadie la preguntó al padre su orientación sexual. Luego es claro que no mintió.

Pero ¿acaso, tenía el padre que explicar y revelar que era gay sin que nadie se lo preguntara? No lo creo pues si la ley colombiana (y la sicología universal) tienen claro que ser gay o ser heterosexual no es un elemento relevante para determinar en si mismo la idoneidad de un padre, ¿por qué un adoptante tiene que revelar su orientación sexual? ¿Acaso le hubieran quitado a otro padre adoptante su hijo por no haber indicado que era heterosexual o que había optado por la total abstinencia sexual? No lo creo.

Es tan claro que las personas adoptante no tienen que revelar su orientación sexual, que la propia oficina jurídica del ICBF señaló que una pregunta en ese sentido era discriminatoria e inconstitucional. En efecto, la funcionaria del ICBF que inició este proceso de “restablecimiento de derechos” para supuestamente proteger a los niños adoptados contra su padre, formuló una pregunta algunos días después a la oficina jurídica del ICBF sobre si podía incluirse “en el lineamiento técnico del programa de adopciones, la pregunta sobre la orientación sexual a las personas solteras que presenten una solicitud de adopción”. En el concepto 5926 de 2011, la oficina jurídica le respondió que era inviable hacerlo “toda vez que va en contravía de la protección constitucional, de que nadie puede ser discriminado por causa de su orientación sexual para cuyo efecto tampoco puede ser interrogado en ese sentido.” (Ver http://www.icbf.gov.co/transparencia/derechobienestar/concepto/concepto_icbf_0005926_2011.html)

Expliquenme por favor ese misterio: 1) un homosexual puede legalmente adoptar en Colombia, 2) la orientación sexual no es un criterio relevante para determinar la idoneidad de un adoptante, 3) es inconstitucional que el ICBF le pregunte a un adoptante sobre su orientación sexual, pero a pesar de 1, 2 y 3, como el padre de esta historia no reveló al ICBF durante el proceso de adopción que era gay, entonces el ICBF considera que es una amenaza a sus hijos y los separa de ellos. ¿Es eso justo? No lo creo. Y más contradictorio aún que esta separacíón se haga invocando el interés superior del menor, pues supuestamente para proteger el interés superior de esos niños, el ICBF los ha separado de su padre, que los ama y que el ICBF ya había determinado que era un padre idóneo.

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