Dejusticia-WHITE-with-transparent-background

Hacia el modelo de educación finlandés

Nicolás Torres Echeverry
abril 4, 2016

Publicado en: Global Rights Blog

Para que otros modelos de educación consigan lo que logra modelo finlandés los cambios institucionales no bastan, la política pública de educación debe atender también los factores materiales y culturales relacionados.

 

El modelo de educación finlandés es ideal. Es un sistema que no está segregado socioeconómicamente y tiene una excelente calidad. Los estudiantes finlandeses han obtenido los primeros puestos en las pruebas PISA (2000, 2003, 2006 y 2009), con las menores diferencias entre el cuartil de estudiantes más rico y el más pobre. 

En este sistema el 92% de los estudiantes van a instituciones públicas y las secretarías locales de educación y los colegios tienen mucha autonomía (en contratación docente, administración de recursos y en el contenido y los métodos de enseñanza). De modo que la educación finlandesa está caracterizada por la autonomía y la provisión pública. 

No obstante, el secreto finlandés descansa en las condiciones materiales y culturales en las que se asienta. Finlandia tiene una población pequeña, que es similar socioeconómicamente, que tiene buenas condiciones de vida y que confía entre sí. Además, es una población que valora el conocimiento y la labor docente. 

Para que otros sistemas obtengan los resultados del modelo finlandés, tienen que crear políticas públicas que comprendan estos factores materiales y culturales. 

La siguiente gráfica describe cuatro modelos de educación de acuerdo con la cantidad de autonomía que tienen las secretarías de educación y los colegios y el porcentaje de estudiantes que reciben educación pública. Los cuatro modelos son representativos de los distintos sistemas y tendencias mundiales. 

  1. Chile tiene un sistema de educación privado, en el que la demanda es subsidiada y, por lo tanto, los colegios tienen mucha autonomía. En este país, el 60% de la educación es privada. 
  2. Colombia tiene mayor oferta pública de educación, el 66% de los estudiantes van a colegios públicos. En este sistema las autoridades locales y los colegios públicos tienen poca autonomía. 
  3. Los Estados Unidos tienen un modelo público, el 90% de los estudiantes va a colegios públicos. Sin embargo, aunque sus secretarías y colegios tienen más autonomía que en un sistema público como el colombiano tienen menos que en uno privado como el chileno (Aunque hay que decir que esto es en términos generales porque cada sistema varía en cada estado, por ser un sistema federal).
  4. Finlandia tiene el sistema con mayor autonomía y con mayor educación pública, como ya dije, el 92% de los estudiantes van a instituciones públicas. 

Ni el sistema de Estados Unidos, ni el chileno, ni el colombiano están cerca de lograr lo que hace el finlandés, en particular en lo que se refiere a segregación. En estos sistemas los estudiantes pobres reciben mala educación y los ricos buena, lo cual reproduce las desigualdades sociales existentes. Estos sistemas no tienen ni la calidad ni la igualdad del sistema finlandés. 

Para que cada uno de estos modelos se acerque al finlandés, las políticas públicas en educación tienen que atender las diferencias materiales y culturales que están relacionadas. La siguiente tabla muestra algunas de las variables relaciones que deberían estar presentes cuando se diseñen estas políticas. 

Se podría pensar que la segregación en los modelos de educación es un reflejo de las diferencias socioeconómicas que se reflejan en la tabla (por ejemplo en el índice Gini). Pero es justamente esto lo que el sistema educativo no debería reflejar. Los sistemas educativos deberían garantizar la igualdad de oportunidades. Deberían permitir que si el hijo del jardinero y el hijo del empresario tienen el mismo proyecto de vida, entonces, lo puedan tener. 

Para mover los sistemas de educación hacia el modelo finlandés, las políticas públicas deben atender las diferencias materiales y culturales. 

Por ejemplo, las condiciones materiales de los profesores y estudiantes deben ser mejoradas. Lo primero requiere mejores salarios iniciales para los maestros y menos estudiantes por maestros (particularmente en sistemas como el colombiano y el chileno). Lo segundo demanda medidas complementarias para lidiar con las precarias condiciones materiales de los estudiantes; medidas como una alimentación adecuada en el colegio, transporte gratuito y una canasta de útiles escolares para los estudiantes. 

Además, debe haber políticas encaminadas a aumentar la confianza entre los actores del sistema (docentes, rectores, administradores), que enfaticen los aspectos positivos del modelo, la importancia del conocimiento y que permitan una mejor comunicación. Una policía que destaque los aspectos positivos del sistema sirve para promover la confianza y aumentar la reciprocidad entre los actores.     

Solo entonces pueden los sistemas de educación acercarse a los resultados del modelo finlandés. Y solo como un complemento a estas medidas pueden los sistemas institucionales ir cambiando hacia unos basados en la autonomía y en la educación pública, de forma transicional y atendiendo a los contextos particulares. Son políticas públicas complementarias que llevan a una educación no segregada e igualadora de oportunidades.

Powered by swapps