Dejusticia-WHITE-with-transparent-background

La nueva sociedad de Gilma Jiménez

César Rodríguez Garavito
septiembre 19, 2011

Publicado en: El Espectador

“¿Por qué insisiste tanto en la cadena perpetua?”, le preguntó El Tiempo a Gilma Jiménez, aludiendo a su plan de resucitar por referendo su proyecto de reformar la Constitución para castigar con esa pena el homicidio, la violación y otros delitos contra menores de edad.

 

“¿Por qué insisiste tanto en la cadena perpetua?”, le preguntó El Tiempo a Gilma Jiménez, aludiendo a su plan de resucitar por referendo su proyecto de reformar la Constitución para castigar con esa pena el homicidio, la violación y otros delitos contra menores de edad.

“Porque estoy convencida de que el día que se convoque este referendo nos vamos a acostar siendo una sociedad y nos vamos a levantar siendo otra”, respondió.

Finalmente, Jiménez reconoce lo que sus críticos han dicho: que la cadena perpetua tendría efectos más profundos que el castigo de crímenes execrables contra niños. De lo que se trata es de “levantarnos siendo otra sociedad”.

¿Cómo cuál? Ella lo tiene claro: “A mí me encanta la justicia anglosajona: tres prisiones perpetuas más 80 años. Es una forma de decirle a una persona: usted le hizo algo tan grave a la sociedad que se necesita que nazca tres veces”.

Van esclareciéndose los motivos y las consecuencias de su proyecto. Lejos de ser sólo un “referendo de los niños”, en realidad es la puerta de entrada a la sociedad de “mano dura” que le encanta a la senadora. La sociedad de la “justicia anglosajona”, que en EE.UU. ha producido la población carcelaria más grande del mundo; la que tiene tras las rejas a más de dos millones de ciudadanos, que equivalen a cerca de una cuarta parte de los presos del planeta, aunque la población de EE.UU. es sólo el 5% de la mundial. La misma justicia que, como pasa en California, ha quebrado el sistema penal hasta el punto que la Corte Suprema ordenó excarcelaciones masivas porque no hay dónde albergar a los presos condenados a cadena perpetua, penas mínimas obligatorias y otras medidas “ejemplarizantes” impulsadas por los republicanos desde los años ochenta. (Y eso que allá más del 80% de los estados no contemplan la cadena perpetua por los delitos del proyecto de Jiménez). En fin, la justicia que ha hecho todo esto sin conseguir bajar los delitos violentos a las tasas de la mayoría de países europeos, donde no hay cadena perpetua ni cárceles abarrotadas.

Así que es tiempo de tomar en serio las palabras de la senadora y centrar el debate en la sociedad carcelaria que propone. Hacia allá nos llevaría inevitablemente su proyecto. Por el camino jurídico, razones elementales de coherencia normativa llevarían a instaurar la cadena perpetua por otros delitos graves, con consecuencias que los defensores del “referendo de los niños” no advierten o no confiesan. Por ejemplo, como lo dijo el defensor del Pueblo, “cualquier espontáneo se puede preguntar por qué no hacer extensiva la prisión perpetua a todos los delitos de lesa humanidad, en desarrollo del derecho a la igualdad, en cuyo caso no habría paz en Colombia”.

El camino de la política llevaría al mismo destino. Como pocas estrategias políticas son más rentables que prometer leyes de mano dura, cada ciclo electoral traerá nuevos candidatos que lo hagan. Siguiendo el ejemplo de la “senadora de los niños”, un futuro “senador de los plagiados” exigirá cadena perpetua contra el abominable crimen del secuestro, mientras que un “senador de las víctimas” la pedirá para quienes cometen la atrocidad de quitarles la tierra a campesinos. Los candidatos presidenciales, trenzados en un concurso por promocionarse como el “presidente anticorrupción”, prometerán penas cada vez más duras contra quienes desfalquen al Estado. Los que quieran congraciarse con EE.UU. les dirán a los votantes que no hay peor crimen que el tráfico de drogas y subirán las penas para que no queden rezagadas frente a las de otros delitos.

Gilma Jiménez confía en tener apoyo ciudadano para su referendo, porque “la inmensa mayoría de este país no quiere que violen ni maten a nuestros niños”. Sí, senadora, los colombianos rechazamos con toda el alma esos horrendos crímenes. Pero somos muchos los que no queremos la sociedad punitiva que nos quiere vender.

Powered by swapps