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La reducción de violencia en el año que termina

Nelson Camilo Sánchez León
enero 1, 2017

Publicado en: El Espectador

El año que termina será para muchos de ingrata recordación.

 

Los detractores del 2016 ponen en su lista de hechos para lamentar (y olvidar) los resultados de elecciones como las del Brexit, las presidenciales de los Estados Unidos (y en general toda la campaña presidencial) y el plebiscito colombiano. Otros temas que han impactado al mundo en este año tienen que ver con los accidentes aéreos de los últimos meses y las catástrofes humanitarias que sigue originando el conflicto de Siria (sin que los poderes con capacidad para hacerlo hagan algo concreto por detenerlas).

Pero no todo ha sido malo. Pese a nuestro sino de tragedia y a la volatilidad de nuestra coyuntura política, 2016 trajo a Colombia noticias buenas. En nuestro medio polarizado seguirá siendo objeto de controversia el proceso de paz con las Farc. Pero el mundo reconoce (como lo hizo la revista The Economist al nombrar a Colombia como el país de mayor avance en 2016) que haber dado por terminado un conflicto armado es una muy buena noticia.

Especialmente por lo que esto representa en vidas humanas y en la posibilidad de las personas y comunidades que vivieron de cerca este conflicto para liberarse del terror y del oprobio de la guerra. En los últimos días se ha hecho muy popular el importante dato sobre la reducción de miembros de la Fuerza Pública que ingresaron al Hospital Militar por hechos relacionados con la guerra. Mientras que en 2011 el Hospital Militar atendió a 424 militares, este año atendió a 31. De hecho, el dato que más impactó fue que, para la fecha del reporte, el hospital solamente atendía a una persona por hechos relacionados con el conflicto.

Una disminución similar de victimización muestra el registro único de víctimas que lleva la Unidad de Víctimas. Este año que termina, por primera vez desde hace más de 20 años, el número de personas que fueron víctimas del conflicto se redujo sustancialmente. Mientras que en 2015 se reportaron 156.228 víctimas del conflicto, en 186.884 eventos, en 2016 se registraron 44.453 víctimas derivadas de 54.782 eventos. Si bien la cifra sigue siendo aterradora e inaceptable, el número de víctimas registradas en 2016 fue menos de una tercera parte de aquellas registradas el año anterior. En nuestra larga historia de conflicto tendríamos que remontarnos a 1987 para ver un número similar. Todos los demás años hemos tenido cifras muy superiores a las de 2016.

Igualmente impactantes han sido los datos del observatorio del conflicto armado del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac). En su recuento sobre las muertes a civiles, a miembros de la Fuerza Pública y guerrilleros de la Farc en acciones ofensivas y combates con esta guerrilla, entre 2010 y julio de 2016, el Cerac muestra los efectos positivos del cese al fuego y el proceso. Mientras que en 2010 murieron por estas razones 94 civiles, 194 miembros de la Fuerza Pública y 173 miembros de la guerrilla (en total 461 muertos), en los primeros siete meses del 2016 (antes de que se cerrara el proceso de paz), no se reportó ningún civil muerto por combates, solamente tres miembros de la Fuerza Pública y un guerrillero de las Farc (en total, cuatro personas muertas).

A lo anterior se suma que Colombia registró este año la tasa de homicidios más baja de los últimos 42 años. Es muy cierto que nos falta mucho camino por recorrer para estabilizar el proceso con las Farc. Tanto como es cierto que las Farc sin fusiles no es el fin de la violencia en Colombia. Pero ojalá las vorágines políticas en los centros de poder en Bogotá no hagan que pasen desapercibidos los importantes logros de 2016. Feliz nuevo año.

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