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Desigualdad Pandémica

los defensores que aquí escriben invitan, desde distintas perspectivas, a considerar lo que se puede aprender de la pandemia acerca del papel de la movilización colectiva y la sociedad civil en tiempos de crisis | Archivo

Lanzamos ‘La desigualdad pandémica’: nueve relatos en primera persona desde el Sur Global

Jóvenes defensores y activistas de América Latina, África y Asia narran cómo el COVID-19 cambió sus vidas y sus trabajos, y profundizó las inequidades históricas de sus países.

Por: DejusticiaJanuary 29, 2021

Algunos llamaron al coronavirus como el “gran igualador” por su supuesta capacidad de infectar a cualquier persona en su camino, sin importar su riqueza o posición social. Pero de hecho, el COVID-19 expuso las profundas líneas divisorias de nuestras sociedades, pues la pandemia se encontró con las formas existentes y crónicas de desigualdad racial, económica y social. Esto generó una distribución ampliamente desigual del sufrimiento, tanto del virus mismo como de sus distintas formas de devastación social y económica que llegaron a su paso.

En Colombia, el hambre y el desespero por no poder salir a “rebuscar” el sustento diario se cristalizó a través del movimiento de los pañuelos rojos, que las personas a quienes les faltaba comida y sustento colgaban en sus puertas y ventanas. La iniciativa, que surgió como un llamado de auxilio y solidaridad, rápidamente se convirtió en un símbolo de protesta por la extrema situación de pobreza en la que viven millones de colombianos.

Pero en todo el Sur Global, la desigualdad, latente desde antes de la pandemia, terminó por agudizarse con la emergencia. En Kenia, las respuestas insuficientes del gobierno hicieron que los más pobres dijeran que “el hambre mata más rápido que el virus”. En Pakistán quedó suspendida de forma indefinida la audiencia de una mujer condenada a la pena de muerte, que vive con una enfermedad mental y no puede hablar. En República Dominicana, en medio de la pandemia, se siguen negando los derechos básicos de hijos de migrantes haitianos.

Este tipo de relatos desde el Sur Global son los que aparecen en ‘La desigualdad pandémica’, un libro editado por Jessica Corredor, directora del área Internacional de Dejusticia, y por Meghan Morris, colaboradora de nuestra organización, y en el que aparecen textos escritos en primera persona por activistas y defensores de origen chileno, nigeriano, venezolano, filipino, mexicano, pakistaní, dominicano e indio.

Todos ellos han pasado por alguna de las versiones de nuestro Taller Global de Investigación-Acción para Jóvenes Defensores de Derechos Humanos del Sur Global en Colombia, que desde hace varios años busca profundizar sus habilidades de investigación y narración, construir relaciones y colaboraciones sur-sur e incrementar la visibilidad de su trabajo y escritura.

De hecho, las historias que aquí aparecen muestran cómo estos jóvenes experimentan la pandemia en sus vidas personales y profesionales, y cómo la emergencia económica y sanitaria les ha supuesto desafíos y oportunidades para su trabajo.


Descarga el libro


Testamentos de lucha contra la desigualdad

“¿Cómo podemos pensar la pandemia a través de la desigualdad y la desigualdad a través de la pandemia? ¿Cómo se ve este análisis cuando uno escribe desde Lahore o Abuja y no desde
Londres o San Francisco? ¿Cómo nos ayuda a repensar nuestro papel como defensores y miembros de la sociedad civil y nuestras formas de solidaridad?”, se preguntan las editoras, y
agregan que esperan que los lectores encuentren las respuestas en este libro.

Y es que los defensores que aquí escriben invitan, desde distintas perspectivas, a considerar lo que se puede aprender de la pandemia acerca del papel de la movilización colectiva y la sociedad
civil en tiempos de crisis, algo que sin duda puede llevar a reorientar su trabajo hacia el futuro.

Por ejemplo, la creatividad y la capacidad de resiliencia de las comunidades de base han sido indispensables para mitigar los efectos indirectos de la pandemia. Mientras estos sectores de la
población han construido soluciones, usualmente con pocos recursos más allá de sus propias capacidades locales, conocimiento, relaciones y fortalezas colectivas, muchos gobiernos
nacionales y locales no pensaron en distribuir recursos de manera equitativa.

Así las cosas, aunque la Covid-19 ha revelado las desigualdades estructurales y las falencias de algunos Estados para manejar la crisis, también ha creado una apertura para evaluar y reorientar
la acción de la sociedad civil. En un momento en que su labor está siendo fuertemente cuestionada y atacada por parte de gobiernos y diversos sectores de la población, este es el momento en el
que la sociedad civil puede reorientar y afirmar su rol en la sociedad.

Estos capítulos son un testamento de las luchas crónicas contra las desigualdades estructurales desde nuestros barrios hasta nuestra comunidad global.

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