| Por: Mauricio García Villegasseptiembre 18, 2009

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Las ternas del Presidente

EL TALANTE AUTORITARIO DEL PRESIdente Uribe se manifiesta de múltiples formas. En ocasiones es un destello de cólera. En otras ocasiones es un estilo abusivo de gobierno.

EL TALANTE AUTORITARIO DEL PRESIdente Uribe se manifiesta de múltiples formas. En ocasiones es un destello de cólera, por ejemplo cuando ataca a sus enemigos o simplemente descalifica a quienes no opinan como él.

En otras ocasiones es un estilo abusivo de gobierno. Un ejemplo de esto último puede verse en la manera como el Presidente elabora ternas para nombrar altos funcionarios del Estado. La recién devuelta terna para nombrar fiscal es uno de esos casos.

La Constitución faculta al presidente para elaborar algunas ternas. Pero eso no significa que esa facultad no tenga límites. No es lo mismo nombrar a un ministro, que hacer la terna para nombrar a un magistrado o a un Fiscal. El presidente tiene plena discrecionalidad para nombrar y destituir a sus funcionarios de libre nombramiento y remoción. Pero cuando se trata de los funcionarios de los organismos de control, el presidente ejerce funciones que afectan al Estado y eso hace que sus poderes estén limitados por la obligación constitucional de mantener el equilibrio institucional.

Muchas de las ternas elaboradas por el Presidente han sido “ternas de uno” y prueba de ello son las votaciones abrumadoras que sistemáticamente obtuvieron los ganadores. Así por ejemplo, en las trece ternas presidenciales que pasaron por el Congreso (magistrados, Defensor, etc.) los elegidos obtuvieron, en promedio, el 80% de la votación. En ocho de los trece casos los nombramientos superaron el 75%, en cuatro el 90% y en dos el 95%.

Otras veces lo que pasa es que el Presidente escoge al comodín. Así sucedió con la elección del procurador Ordóñez, quien fue postulado por el Consejo de Estado, pero era de los afectos del Presidente. Pues bien, Uribe propuso a una persona que no tenía las más mínimas posibilidades de ganar y fue así como Alejandro Ordóñez resultó elegido con el 95% de los votos. Por Germán Bustillo, el candidato presidencial, nadie votó.

En otras ocasiones el Presidente parece delegar la elaboración de la terna en un partido de la coalición de Gobierno. Todo indica que las ternas que se utilizaron para elegir al Defensor y al Fiscal fueron hechas por el Partido Conservador. Pero el caso más escandaloso ocurrió con la elaboración de las ternas para nombrar a los magistrados de la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura. En este caso, cada partido de la coalición puso su magistrado.

La manipulación del mecanismo de la terna que hace el Presidente no sería tan grave si sus candidatos fueran buenos. Pero ese no es el caso. Lo que sucede hoy con la terna para nombrar fiscal es lo que ha sucedido casi siempre: o los candidatos no tienen ni malicia del tema para el cual están postulados o, peor aún, están éticamente cuestionados.

Una de las claves del poder uribista consiste en escoger gente que tenga una lealtad política a toda prueba, lo cual se consigue con cierta facilidad cuando se nombra gente mediocre y falta de carácter. Ese es el perfil del funcionario que hoy, después de siete años de ejercicio abusivo del poder nominador por parte del Presidente, ha copado casi todos los cargos del Estado. La horda de funcionarios anodinos y sumisos ha acabado con lo poco de gobierno eficiente y de control político que algún día hubo en Colombia.

Eso es lo que la Corte Suprema trata de decir, en su lenguaje jurídico, cuando descalifica la terna que le envió el Presidente para nombrar fiscal.

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