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Tribunal admite acción popular para proteger el derecho a la alimentación en los colegios

Dejusticia
August 19, 2021

La oferta y publicidad de productos no saludables en las escuelas está asociada a los malos hábitos de consumo que inciden en el sobrepeso y la obesidad infantil.

Comer es un acto social y emocional. Por medio del alimento los seres humanos afianzamos historias, ideas y tradiciones. Comer es también algo económico, cultural, social, histórico y psicológico, que trasciende nuestra necesidad biológica. En ese sentido, los colegios son espacios donde se afianzan estos valores, además de ser fundamentales para el desarrollo cognitivo y físico de los niños, las niñas y los adolescentes (NNA).

Estos espacios tienen el potencial de promover prácticas alimentarias saludables a partir de la implementación de políticas públicas que regulen la publicidad y la venta de productos ultraprocesados. Por este motivo, presentamos una acción popular que fue admitida por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca con el objetivo de salvaguardar los derechos de los NNA a la salud y a la alimentación equilibrada, adecuada y balanceada.

 

¿Por qué los niños y las niñas no deberían comer chatarra en el colegio?

En un estudio reciente realizado por la organización RedPapaz se encontró que el 79% de los padres, las madres y los cuidadores manifiestan que se venden productos ultraprocesados en los colegios todos los días. Esta cifra concuerda con las ofrecidas por  el Ministerio de Salud en la Encuesta Nacional de Salud en Escolares (ENSIN) donde se mostró que 3 de cada 4 niños toman bebidas azucaradas una o más veces al día, y que 4 de cada 5 niños consumen productos de paquete una vez al día.

Por el lado emocional, para la nutricionista Mercedes Mora, una persona adulta puede recordar con agrado el momento de alimentarse en el colegio porque era un tiempo de juego con los amigos. Por el lado nutricional, los adultos pueden recordar los ultraprocesados como una comida rica por la cantidad de aditivos que le dan más sabor, más color y más olor al producto. Estos aditivos exacerban los sentidos y los estimulan de una manera no natural. Ese estímulo hace que las personas recuerden más esos sabores que aquellos que se comen en la casa. 

Los ultraprocesados aportan una cantidad muy alta de nutrientes críticos (azúcar, sodio y grasas saturadas) relacionados a largo plazo con la aparición de enfermedades crónicas no transmisibles como la tensión arterial y las enfermedades cardiovasculares. 

El consumo de estos productos va a crear esa fidelidad de marca que va a hacer que los niños y las niñas sigan consumiendo estos productos toda la vida y el riesgo siga aumentando a medida que pasa el tiempo. 


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