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Lo que Uribe les deja a los afrocolombianos

César Rodríguez Garavito
mayo 17, 2010

Publicado en: El Espectador

AYER COMENZÓ LA SEMANA DE LA Afrocolombianidad. Aunque justa y necesaria, la celebración se ha convertido en un show anual que deja en las mismas a la población negra.

 

AYER COMENZÓ LA SEMANA DE LA Afrocolombianidad. Aunque justa y necesaria, la celebración se ha convertido en un show anual que deja en las mismas a la población negra.

Saldrá el presidente Uribe, o el vicepresidente Santos, a desempolvar las promesas anunciadas ante las cámaras hace un año, pero engavetadas cuando sonaba el último clarinete de las comparsas de la semana afro.

Ahora sí, nos dirán, habrá políticas para cerrar el abismo educativo entre los afrocolombianos y el resto de la población. Quizá pondrán de nuevo a Francisco Santos a darse golpes de pecho mientras dice que aquí sí hay racismo y anuncia, como el año pasado, leyes y políticas antidiscriminación que sabe que su Gobierno no tiene ninguna intención de impulsar.

Así que, en medio de la celebración, hay que ponerse serios y hacer un balance de los ocho años del gobierno Uribe en este tema. Una rápida mirada muestra que, en relación con la cuestión negra, el balance del Gobierno está en rojo. Y que esto es así tanto por lo que hizo como por lo que no hizo.

Comencemos por lo que no hizo. Las promesas del año pasado son apenas un detalle en una larga lista de incumplimientos gubernamentales. Más grave aún es el incumplimiento de las órdenes de la Corte Constitucional, que, en una decisión clave del año pasado (el Auto 05), hizo el diagnóstico más completo sobre la tragedia humanitaria de las comunidades negras que están siendo amenazadas y desplazadas masivamente por negarse a entregar sus tierras a la guerrilla, los ‘paras’, los narcos o los empresarios que están detrás de ellas. Enredadas en su ineficiencia y falta de voluntad, Acción Social y otras entidades envían informes retóricos a la Corte, mientras las familias negras siguen llegando a las ciudades para pedir limosna en los semáforos.

No tengo espacio aquí para completar la larga lista de omisiones. Menciono sólo una obvia: el Gobierno ha dejado en el olvido las recomendaciones de la Comisión Intersectorial para el Avance de la Población Afrocolombiana, que él mismo convocó hace un par de años para dejar contentos a los miembros de la bancada negra del Congreso de EE.UU., cuyos votos necesitaba para la aprobación del TLC. Como los vientos para el TLC fueron cambiando y la Comisión recomendó políticas serias sobre temas urgentes (como el racismo, la participación política, la educación y el empleo), hasta ahí llegó la voluntad de la administración Uribe.

Lo cual nos lleva a lo que el Gobierno sí hizo: utilizar políticamente el tema afro. Para nadie es un secreto que, como faltaban rostros negros en las fotos de las delegaciones colombianas que hacían lobby por el TLC, Uribe hizo de todo: desde nombrar funcionarios como la Ministra de Cultura hasta hacerse acompañar por congresistas afros que hoy están en la cárcel, acusados por la Corte Suprema de vínculos con la parapolítica. Ahí están los resultados de semejante manipulación: cuestionables figuras se apropiaron de la representación política de los afrocolombianos, como lo corroboraron los resultados de la reciente elección al Congreso.

Después de ocho años, los ocho millones de afrocolombianos no tienen mucho que celebrar. En tiempos de balances y elecciones, hay que ver qué piensan y qué proponen sobre el tema los candidatos presidenciales. Si buscan ideas, las pueden encontrar en documentos tan diversos como las recomendaciones de la Comisión Intersectorial, o los juiciosos estudios sobre acciones afirmativas de Claudia Mosquera y Ruby León. Pero lo mínimo que se les puede pedir es que tengan la decencia de no prometer lo que no tienen intención de hacer, o manipular políticamente el tema, como sí lo hizo este Gobierno.

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