Los avances y desafíos de la Comisión de la Verdad

Por: junio 1, 2015

¿Qué implicaciones tiene este nuevo acuerdo al que han llegado el Gobierno Nacional y las Farc-EP en la mesa de negociación? Aquí algunas observaciones de Dejusticia.    


En un comunicado conjunto del Gobierno y las Farc, la mesa de negociación anunció el establecimiento de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No repetición, una vez se firme el acuerdo final. Esta Comisión tendría como objetivo principal reconstruir la verdad sobre lo ocurrido en el conflicto: un relato nacional que aún está incompleto y nos serviría como sociedad para entender mejor la historia de la guerra, pero sobre todo, que le serviría a las víctimas y a los familiares de los muertos y desaparecidos para cerrar una herida abierta y poder empezar a vivir de nuevo.

Seguramente lo más valioso del modelo de Comisión que propone la mesa sea el enfoque de involucrar en la reconstrucción de la historia a múltiples actores y no solo a las Farc: la Comisión busca que también al Estado, los paramilitares, las otras guerrillas y los múltiples actores privados que pudieron haberse beneficiado de los grupos violentos hablen y reconozcan su responsabilidad. Este acuerdo además, pone a las víctimas en el centro del proceso de verdad: como está planteada la Comisión, las víctimas deberán participar en la selección de los comisionados y también en la recolección de datos.

No es la primera vez, sin embargo, que el país se propone la reconstrucción de esta historia. Anteriormente se han realizado esfuerzos parciales a través de instancias como el Centro de Memoria Histórica que es necesario tener en cuenta y no dejar por fuera para completar la tarea.

Como está planteado el acuerdo, la dificultad principal sería cómo este relato va a generar justicia, pues la Comisión no tiene funciones jurídicas. Y si bien el esclarecimiento de la verdad es importante, para que este tenga un efecto es necesario que también se avance en justicia. Es urgente que se avance en el otro brazo del sistema: las medidas sobre justicia y responsabilidad individual. 

¿Cómo podrían entonces sincronizarse estos dos procesos? ¿Habría que iniciar un proceso paralelo de judicialización o habría que esperar los tres años que va a durar la Comisión para empezar a hacerlo? Aún no es clara la manera como esto se llevará a cabo.

También es importante señalar que sería prudente no sobrecargar un mismo mecanismo. En el comunicado, la mesa de negociación plantea que la Comisión estaría encargada de cumplir tres objetivos distintos: (1) contribuir al esclarecimiento de lo ocurrido, (2) promover y contribuir al reconocimiento de las víctimas, y (3) promover la convivencia de los territorios para consolidar el respeto y la confianza en aras de que esto vuelva a suceder en un futuro. Podría resultar demasiado para un lapso de tres años y sería más eficiente concentrar en menos cosas la herramienta en lugar de dispersarla.

Por último, es fundamental entender la Comisión de la Verdad como el comienzo de un proceso social de verdad y no como una tarea que va a culminar en la publicación de un informe.  La verdad es un ejercicio y para que la Comisión cumpla su ciclo será necesaria la apropiación social de la narrativa del conflicto. Hay que pensar en que en el momento de obtener un informe en realidad a penas estaríamos empezando el proceso. Los procesos sociales que logremos impulsar a propósito de este informe será lo que realmente importe.

Consulte aquí las investigaciones relacionadas con el tema que ha realizado Dejusticia:

-¿Justicia Transicional sin transición? Verdad, justicia y reparación para Colombia

-Ley de Víctimas: avances, limitaciones y retosFotografía: Oficina de prensa del Alto Comisionado para la Paz 

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