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Medir lo que importa: un desafío clave en Derechos Humanos y Empresas

Claret Vargas
junio 21, 2016

Publicado en: Global Rights Blog

Al cumplirse el quinto aniversario de la aprobación unánime de los Principios Rectores (GPs – Guiding Principles, por su sigla en inglés) este mes, el tema de la medición debería convertirse en prioridad para aquellos comprometidos con la protección de los derechos humanos en el contexto de las actividades empresariales. 

 

¿Cómo sabemos que los Estados y las empresas han avanzado de su compromiso de proteger y respetar los derechos humanos a la acción ¿Cómo sabemos si las iniciativas para la protección de los derechos humanos son exitosas cuando no tenemos formas de medir su impacto? Éstas son las preguntas que el Grupo de Trabajo sobre la Cuestión de los Derechos Humanos y las Empresas Transnacionales y Otras Empresas (WG – Working Group, por su sigla en inglés) actualmente enfrenta. El WG se concentró en cuestiones de medición en su informe temático de 2015. El tema de la medición fue también una preocupación clave en la carta de renuncia de Margaret Jungk del WG en marzo del año pasado. Al cumplirse el quinto aniversario de la aprobación unánime de los Principios Rectores (GPs – Guiding Principles, por su sigla en inglés) este mes, el tema de la medición debería convertirse en prioridad para aquellos comprometidos con la protección de los derechos humanos en el contexto de las actividades empresariales. 

Niño trabajador en una plantación de palma de aceite en Indonesia. Source: ILO/Asrian Mirza

¿Por qué es importante la medición y por qué debemos preocuparnos por las metodologías de medición?

En primer lugar, seamos claros acerca de las mediciones, los datos y su sesgo. Hay formas de medición y presentación de los datos que invisibilizan a ciertos grupos de personas y ciertos derechos humanos. Gran parte del trabajo se ha hecho sobre el sesgo de género de los datos, por ejemplo. Sin embargo, la falta de datos persiste. No sabemos mucho acerca de la violencia contra las mujeres por país o acerca de la valoración de la economía del cuidado, ni de la  participación de las mujeres en el mercado de trabajo informal o su exposición a la violencia o el acoso sexual en el lugar de trabajo. Tenemos vacíos importantes respecto de información desagregada sobre la tierra y otras formas de propiedad, o sobre el acceso a los servicios financieros por parte de las mujeres. Estos vacíos afectan el diseño de políticas públicas eficaces en estos temas. En el caso de las empresas y los derechos humanos, y en particular frente a la implementación de los GPs, tenemos una escasez de información sobre los impactos en las comunidades afectadas. A pesar de que gran parte del trabajo de implementación efectiva de los GPs se concentra en la medición de la promulgación de planes, la aplicación de protocolos y otras acciones de tipo top-down. Mucho menos se sabe acerca del impacto real de estas políticas, la naturaleza detallada de las violaciones, las deficiencias específicas en el acceso a la justicia y los motivos que generan mayor vulnerabilidad. Más aún no existen datos sobre el efecto que las iniciativas destinadas a tratar estos impactos tienen en realidad. Incluso antes de poner estas iniciativas en marcha, carecíamos de datos de línea base, haciendo que la medición de los avances fuera casi imposible. Afortunadamente, el informe del GW de 2015 se concentró en esta brecha de conocimiento.

Un buen ejemplo de la persistencia del problema de la medición y su problema de invisibilidad es el caso de Rana Plaza, la tragedia en la que más de 1.100 personas murieron en el derrumbe de una fábrica de ropa y muchas más resultaron heridas. Seguido a este desastre diferentes marcas consolidaron el Acuerdo y Alianza para las condiciones de trabajo seguras. Sin embargo, desde el incidente, la aplicación del acuerdo ha estado por debajo de los compromisos oficiales y, en todo caso, sólo cubre ? de las fábricas de ropa de Bangladesh, debido al amplio uso de proveedores indirectos que continúan “volando por debajo del radar”.

Bangladesís identifican sus parientes que murieron en el derrumbe de la fábrica Rana Plaza en abril 2013. Fuente: Bangladesh Building Collapse.

Una de las recomendaciones en un informe de la Universidad de Nueva York (NYU) en la materia era hacer a los proveedores indirectos más visibles. Si las empresas que se unieron al Acuerdo y Alianza se ocuparán de esta recomendación sigue siendo una pregunta abierta, pero los invisibles ? de trabajadores de la industria de prendas de vestir en Bangladesh resaltan la necesidad de encontrar maneras de medir e incluir importante información, actualmente invisible, relativa a los GPs.

Las preguntas sobre medir lo que importa no son una tarea exclusiva para los defensores de derechos humanos. Son preguntas que deben responder todas aquellas corporaciones y Estados que pregonan la adopción de los Principios Rectores sobre empresas y derechos humanos con planes de acción, instrumentos de información y compromisos. El “compromiso” con el respeto de los derechos humanos o con la prevención de otro desastre como el de Rana Plaza son una cosa. Sin embargo la implementación efectiva de dicho compromiso es muy diferente y además requiere datos sobre los impactos. La aplicación real se hace más difícil cuando las iniciativas de implementación de los GPs de parte de las empresas y Estados están divorciadas de la prueba y la medición de los impactos.

La implementación exitosa de los GPs debe ser visible en la reducción de los impactos negativos de las actividades de las empresas en las comunidades afectadas y nunca debe confundirse con acciones benéficas de parte de las empresas en favor de estas comunidades. Los datos que dan cuenta de las fallas de las empresas o los Estados para reducir los impactos negativos sobre las comunidades afectadas deben ser  queridos, recibidos y utilizados por estos mismos. Así es, siempre y cuando su objetivo sea la verdadera implementación de los GPs.

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