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Mezquindad frente a las víctimas

Rodrigo Uprimny Yepes
diciembre 3, 2017

Publicado en: El Espectador

Es triste que el Congreso no haya aprobado masivamente las 16 circunscripciones especiales. Es una tristeza que la resistencia de ciertos partidos frente a la ampliación de la democracia sea tan grande que estemos haciendo hoy estas cuentas y argumentos. ¡Qué mezquindad frente a las víctimas!

 

Es triste que el Congreso no haya aprobado masivamente las 16 circunscripciones especiales. Esta reforma no está destinada a favorecer a las Farc sino a permitir que poblaciones y territorios especialmente afectados por la violencia y la exclusión social puedan tener, durante un período corto, un mecanismo especial de representación, con el fin de que sea más incluyente y participativa nuestra aún muy limitada democracia.

A pesar de ese propósito generoso, la aprobación en el Senado el pasado jueves de estas circunscripciones especiales se hizo por la mínima diferencia. Y los opositores incluso argumentan que se hundió porque no habría logrado la mayoría requerida.

Su argumento es que 50 senadores votaron a favor de esta reforma y se necesitaban 52 senadores pues las reformas constitucionales se aprueban por mayoría absoluta de los miembros de cada cámara y el Senado está teóricamente formado por 102 senadores.

La objeción aparentemente suena pues es cierto que 52 (y no 50) es la mayoría absoluta de 102. Pero en realidad esa tesis es equivocada pues deja de lado un hecho fundamental: tres senadores (Musa Besaile, Benardo “Ñoño” Elías y Martín Morales) fueron capturados y detenidos por la Corte Suprema en los últimos meses por narcotráfico o distintos delitos contra la administración pública. En esos casos, según el artículo 134 de la Constitución, sus curules no pueden ser reemplazadas por otros miembros de su partido, como sucedería si, por ejemplo, hubieran fallecido. La mesa directiva del Senado les aplicó entonces la llamada “silla vacía” y declaró que sus curules quedaban suspendidas, con lo cual, de hecho, el Senado quedó reducido a 99 senadores.

Esto ya es suficiente para decir que, por sentido común, la mayoría absoluta no debe contabilizarse hoy con base en la cifra teórica de 102 senadores sino con base en 99, que es actualmente el número real de senadores. Pero si había alguna duda, el citado artículo 134 resuelve el tema pues expresamente dice que en esos casos “se tendrá como número de miembros la totalidad de los integrantes de la Corporación con excepción de aquellas curules que no puedan ser reemplazadas”. Es evidente entonces que hoy, de hecho y normativamente, el Senado está integrado por sólo 99 senadores.

Ahora bien, según doctrina uniforme y jurisprudencia reiterada de hace años del Consejo de Estado y de la Corte Constitucional (ver sentencia SU-221 de 2015), la mayoría absoluta consiste en obtener más votos que la mitad de los integrantes de la corporación. Por ello, cuando el número de integrantes es impar, la mayoría absoluta es el número entero superior de la mitad aritmética del número de integrantes. Por ejemplo, la Corte Constitucional está integrada por 9 magistrados: la mayoría absoluta con la que se toman las decisiones es entonces 5, que es el entero superior a la mitad aritmética (4,5). La mayoría absoluta en el Senado es entonces 50, que es el entero superior de la mitad aritmética de 99, que es 49,5.

No hay duda de que el pasado jueves, con 50 votos a favor, las circunscripciones especiales fueron aprobadas en el Senado. Y creo también (aunque el tema es más complejo y por ello lo desarrollo en mi blog en La Silla Vacía) que la votación del martes no impedía votar un nuevo informe de conciliación, Pero es una tristeza que la resistencia de ciertos partidos frente a la ampliación de la democracia sea tan grande que estemos haciendo hoy estas cuentas y argumentos. ¡Qué mezquindad la de esos partidos frente a las víctimas y a las regiones afectadas por la violencia!

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