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¿“Plebisantos” o “consultapaz”?

Rodrigo Uprimny Yepes
enero 24, 2016

Publicado en: El Espectador

¿Es el mecanismo de refrendación del acuerdo de paz aprobado por el Congreso un “plebisantos”, esto es, un plebiscito de apoyo o rechazo al presidente Santos?

 

¿O es en realidad de una “consultapaz”, pues se trata de que los colombianos, independientemente de su opinión sobre Santos, digan si aceptan o rechazan el acuerdo de paz?

La pregunta no es anodina pues las palabras son a veces muy importantes. Como dijo Octavio Paz, “los Imperios y los Estados están hechos de palabras: son hechos verbales”. Y en Colombia, contrario a lo que ocurre en otros países, un plebiscito y una consulta popular tienen diferencias significativas.

Un plebiscito es en Colombia el apoyo o rechazo ciudadano de una decisión presidencial, mientras que la consulta popular es la respuesta de la ciudadanía a una pregunta general, que puede ser totalmente independiente de las políticas gubernamentales. Así los definen tanto la ley como la Corte Constitucional. Y esas diferencias tienen consecuencias políticas y jurídicas.

A nivel político, la suerte de un plebiscito es en cierta medida inseparable de nuestra opinión del presidente pues se trata de apoyar o rechazar su política. Si uno apoya al presidente, entonces tiende a aprobar su plebiscito. Y viceversa. En cambio la votación de la consulta es independiente del apoyo o rechazo al Gobierno pues es una pregunta general. Uno puede estar en contra del presidente pero votar favorablemente la consulta que haya propuesto. Y viceversa.

A nivel jurídico, la decisión popular del plebiscito sólo vincula al presidente de turno pues recae sobre su política. En cambio la decisión ciudadana en la consulta popular vincula en forma permanente no sólo al presidente sino a todas las autoridades pues es una pregunta general.

Es claro que el proceso de paz con las Farc ha sido una de las políticas esenciales del presidente Santos. Hace dos años hubiera podido haber un plebiscito para que Santos siguiera o no con ese esfuerzo. Pero la votación este año de la refrendación de la paz no es ya un plebiscito pues no recae sobre esa política específica ni en general sobre las políticas de Santos, sino que es una decisión sobre el acuerdo que se haya alcanzado con las Farc, que ya es algo distinto a la política gubernamental. Y además la decisión ciudadana vincularía no sólo al Gobierno sino a todas las autoridades y en forma permanente, lo cual es necesario para que el acuerdo se cumpla.

Es cierto que el Congreso llamó plebiscito a este mecanismo de refrendación; pero es un error ya que en realidad estamos jurídica y políticamente frente a una consulta sobre la paz, como seguramente lo aclarará la Corte Constitucional al revisar la ley. Es pues la “consultapaz” y no el “plebisantos”. Y por ello no es contradictorio que alguien discrepe, como es mi caso, de muchas de las políticas centrales del gobierno Santos, como su modelo extractivista y su decisión de privatizar Isagén, pero apoye el acuerdo de paz y piense votar favorablemente la consultapaz.

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