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Procurador: ¿está aplastando el comunismo ateo?

Mauricio Albarracín
octubre 28, 2015

Publicado en: El Espectador

El Procurador quiere matar políticamente al más importante y valeroso senador de la izquierda colombiana.

 

Iván Cepeda Castro ha defendido como pocos la democracia, la igualdad y la libertad. Su actitud valerosa lo ha llevado a defender a las víctimas del conflicto, a ser una voz de respaldo de los partidos de izquierda, librepensadores, feministas, gays, lesbianas, bisexuales y trans (LGBT), y todos aquellos, que hemos sufrido el ataque de Alejandro Ordóñez desde que llegó a la cabeza del Ministerio Público.

El pliego de cargos contra el senador Cepeda me hizo recordar el profundo odio contra la izquierda que Alejandro Ordóñez desplegó en su tesis de 1979 para optar por el título de abogado en la Universidad Santo Tomás de Bucaramanga: Presupuestos fundamentales del Estado católico.

Hace 35 años el Procurador hablaba así sobre la izquierda: “DEDICATORIA. A nuestra señora la VIRGEN MARÍA … suplicándole … el aplastamiento del comunismo ateo … En países en vía de desarrollo el comunismo promueve el resentimiento contra los países más poderosos, el odio contra toda desigualdad y toda dependencia, y se agita la esperanza de un futuro feliz, sin presiones, al que se llegará por la socialización. Los comunistas callan los problemas reales para centrar su propaganda en la “contra” de un enemigo, “el imperialismo”, chivo emisario de todo los males…. el marxismo es un gran manipulador de la esperanza…” (p. 53).

Para el joven Ordóñez, el comunismo no sólo era una ideología resentida y manipuladora, también rechazaba la idea de igualdad material: “la sociedad humana posee un unidad orgánica interna… se concibe, como un cuerpo jerárquico, es una ordenación en las que las cosas ínfimas alcanza sus fines a través de las cosas intermedias, y estas por medio de las superiores” (p. 29). Es cierto que el cristianismo sostiene la igualdad de las almas, pero el joven abogado respondía: “la igualdad por naturaleza no conlleva una igualdad de condición, ni una igualación social” (p. 40).

Más preocupante son las opiniones del Procurador sobre la democracia, decía en 1979: “la democracia liberal-socialista que impera en los estados modernos es falsa en sus principios” p. 49). Pero además, sostenía el joven santandereano, comunismo y democracia se producen y reproducen mutuamente: “La democracia moderna tiende siempre al comunismo. porque su dialéctica interna la lleva a formas masificadas y socialistas…” (p. 54). Todo esto ha llevado a que veamos “en los estados modernos, la pornografía imperando sin trabas, toda censura teatral, cinematográfica o de prensa rechazada como algo medieval y cavernario, la homosexualidad reclamando sus derechos y el aborto ya aceptado en muchas naciones como el derecho a libre maternidad” (pp. 51-52). Pero además sostiene que la democracia se funda en la mentira de la voluntad popular: “lo que debe contar no es la voluntad popular, sino la voluntad de Dios” (p. 50). Y termina su manifiesto de juventud con su misión “el retorno a un verdadero cristianismo con todas sus consecuencias morales y políticas” para lograr “el remedio a los males públicos de la época presente; de no suceder así estaremos condenados a desaparecer como civilización y convertirnos en tribus nómadas!”(p. 56).

Después de más de tres décadas y dejando atrás los arrebatos ideológicos de la guerra fría, un observador racional puede preguntarse: ¿Qué tanto queda de este anticomunismo? ¿Seguirá siendo el Procurador un enemigo del liberalismo? ¿Qué tanto mantiene Alejandro Ordóñez sus ideas contra la libertad de expresión y la libertad sexual? ¿Estará el Procurador aplastando el comunismo ateo? Bien dice el Evangelio de Mateo: “a fructibus eorum cognoscetis” (Por sus frutos los conoceréis) (Mt, 7:15). Durante los seis años de la Procuraduría de Ordóñez hemos sufrido la cruzada más grande contra los derechos y las libertades. Basta revisar el intenso litigio contra la despenalización del aborto y los derechos LGBT, o el uso tergiversado de la acción disciplinaria para perseguir a políticos de izquierda y su juego político contra el proceso de paz.

Una de las principales tareas que tenemos pendientes para acabar el conflicto es dejar atrás estos discursos extravagantes, intolerantes y extremistas. Pero también el Procurador tiene el deber de demostrar que es posible dejar de usar el derecho y las instituciones como armas de venganza política o para la imposición con la espada y la cruz de un programa político contrario a la Constitución de 1991.

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Ver texto completo de la tesis del Procurador para optar por el título de abogado en la Universidad Santo Tomás de Bucaramanga. Presupuestos fundamentales del Estado católico es el título del desconocido manuscrito de juventud del Procurador, 1979. Originalmente publiqué este documento en La Silla Vacía: Albarracín, Mauricio. El manuscrito de juventud del Procurador. (3 de octubre de 2013).

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