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| EFE

La acogida como solidaridad: nuestro Programa de Becas para activistas y defensores del Sur Global

Buscamos generara lazos de colaboración sur-sur que se sostengan en el tiempo y contribuyan tanto a construir una sociedad civil más articulada y organizada, como a sostener los esfuerzos individuales de quienes todos los días trabajan por la justicia global.

Por: Christy Crouse, Isabel de BrigardJunio 25, 2024

Nuestro trabajo como parte del movimiento de derechos humanos ha sucedido siempre de la mano de personas y organizaciones aliadas con quienes hemos colaborado para adelantar distintas agendas. La riqueza de estos encuentros nos impulsa a buscar constantemente maneras de articularnos más y mejor con líderes y lideresas, activistas y profesionales de distintas áreas de los derechos humanos en Colombia y diferentes países del Sur Global. Como parte de este esfuerzo, nació el Programa de Becas para activistas y personas defensoras de derechos humanos del Sur Global. Con este programa, buscamos generara lazos de colaboración sur-sur que se sostengan en el tiempo y contribuyan tanto a construir una sociedad civil más articulada y organizada, como a sostener los esfuerzos individuales de quienes todos los días trabajan por la justicia global.

¿En qué consiste el programa? Dejusticia proporciona becas para cohortes de 5-8 personas defensoras de derechos humanos para que vengan a Bogotá, Colombia, a vivir y trabajar por periodos de entre 3 y 6 meses. Un equipo de Dejusticia les integra para que trabajen junto con sus investigadores e investigadoras en proyectos colaborativos. El programa ofrece a los y las becarias un espacio colaborativo y creativo para reflexionar sobre diversos temas relevantes, fortalecer su trabajo en la lucha por la justicia social y ambiental e inspirar nuevas estrategias, enfoques y acciones transformativas. 

Para quienes en sus lugares de origen con frecuencia enfrentan situaciones de riesgo derivado del trabajo que realizan, Dejusticia ofrece un espacio tranquilo y seguro para investigar, hacer incidencia y tejer lazos de compañerismo con quienes comparten sus luchas. El programa es una oportunidad de intercambio muy provechoso, en el que quienes llegan a Dejusticia pueden explorar nuestras herramientas y estrategias de investigación-acción para enriquecer el trabajo que realizan en sus países de origen, por su parte, Dejusticia aprende de su experiencia y la de sus organizaciones.  

Un perfil distinto 

Los programas de becas o fellowships no son nuevos. Muchas instituciones académicas y de investigación (muchas de ellas en el norte global) los usan para atraer a personas con perfiles interesantes y reconocer los méritos de investigadores e investigadoras excelentes. Sin embargo, el programa que diseñamos en Dejusticia tiene una aproximación un poco distinta. Buscamos personas defensoras y activistas de derechos humanos de tres perfiles: (1) personas que se encuentran en contextos arriesgados sea por amenazas, conflicto armado, un gobierno autoritario, o la obstrucción de su trabajo; (2) personas que pueden estar en riesgo de agotamiento laboral y (3) personas vinculadas a una organización de derechos humanos del sur global que esté interesada en realizar trabajos conjuntos con Dejusticia. 

Así, aunque como en todos los programas de becas tenemos en cuenta criterios de excelencia como el desempeño académico, la experiencia profesional, y la calidad de la propuesta de investigación para la selección de las y los candidatos, también buscamos incluir otros elementos que toman en cuenta las estructuras, necesidades e intereses del Sur Global y abrir las puertas a candidatos y candidatas de otras esquinas del movimiento de derechos humanos. Quienes llegan a Dejusticia son entonces un conjunto de voces diversas, con una amplia gama de experticias y habilidades, que contribuyen al trabajo en Dejusticia mientras también tejen nuevas redes y relaciones de intercambio cultural.

Esta aproximación nos ha permitido recibir personas de Brasil, India, México, Nigeria, Turquía, Venezuela, entre otros países. Son profesionales y activistas en ciencias políticas, derecho, sociología, comunicaciones, y más, muchos con una trayectoria larga, así como personas que están al comienzo de sus carreras. Recibir por un tiempo como parte de nuestro equipo a cada una de las personas que ha participado del programa hasta ahora ha sido la oportunidad de agregar la acogida a las estrategias con las que buscamos fortalecer el movimiento de derechos humanos en el sur global. Y en la misma dirección, programas como este son parte fundamental de nuestros esfuerzos por fortalecer la voz y la presencia de los actores del Sur Global en los debates, la producción académica y la definición de las agendas sobre derechos humanos.

Un programa diseñado para acoger y propiciar la colaboración

Parte fundamental de los objetivos de este programa es propiciar espacios de interacción y colaboración entre quienes reciben las becas, sus organizaciones de origen, los distintos equipos de trabajo de Dejusticia y las redes a las que pertenecen. Elegimos un formato de cohortes, en el que cada grupo de becarios y becarias inicia su estadía de manera simultánea y tiene en las demás personas de su cohorte un primer grupo de apoyo y colaboración. Cada cohorte intenta reunir así a participantes de distintos lugares del mundo, con perfiles diversos y que trabajan en temas distintos, pero que comparten la experiencia de ser defensores y defensoras de derechos humanos y trabajar desde el sur global. En sí mismo, este espacio de encuentro con otros y otras que, a su manera y desde sus lugares de origen comparten las alegrías y las dificultades de trabajar por la justicia social y ambiental, es una de las grandes riquezas del programa. Aunque empiezan a suceder en Dejusticia y en Bogotá, las redes de solidaridad y camaradería que intentamos formar en estas estancias de investigación compartida buscan ir más allá de nuestra organización y tejer una verdadera red de colaboración que se fortalece y ensancha cada año.

Para asegurar que un programa ambicioso como éste tenga éxito y que quienes se integran a Dejusticia pueden aprovechar al máximo su estadía en Bogotá, becarios y becarias participan de un componente de formación con el que se recibe a cada cohorte. Aquí, durante una semana intensiva, el equipo de la Escuela D de Dejusticia ofrece a la cohorte una serie de talleres, espacios de interacción, recorridos e inmersiones. Los distintos módulos que componen esta semana buscan ofrecer a los y las participantes sesiones para el desarrollo de habilidades de investigación-acción, diseño de campañas de incidencia, y escritura narrativa, entre otras, además de sesiones que les permitan impulsar la resiliencia institucional de sus organizaciones y comunidades. Con este impulso inicial, los y las participantes pueden comenzar su estadía e integrarse de manera fluida al trabajo en Dejusticia.

Cada participante del programa es acogido por una de las líneas de investigación de Dejusticia y entra a formar parte de ese equipo. Además de adelantar una investigación propia, los y las becarias participan del trabajo que sus equipos anfitriones están realizando. Los aprendizajes cruzados a los que esto da lugar enriquecen el trabajo de quienes llegan, tanto como el de quienes les recibimos y refuerzan comprensiones amplias de problemas que afectan a comunidades en distintos lugares del mundo de maneras particulares.

Cohorte 2023

En el segundo semestre de 2023  tuvimos una cohorte de becarios y becarias  del programa cuyo paso por Dejusticia fue enormemente enriquecedor. 

Jorge Lule, por ejemplo, es politólogo y administrador público de México, especializado en temas de seguridad pública y análisis de conflictos, lo que le ha permitido colaborar de forma profesional en temas de militarización, políticas de drogas, graves violaciones a derechos humanos y crímenes internacionales. Durante su beca en Dejusticia, escribió de forma colaborativa con una investigadora de la línea de Justicia Transicional, un artículo referente a la grave crisis de desaparición y de búsqueda de personas dadas por desaparecidas que enfrentan ambos países. Ese texto fue publicado en el Blog Global de Dejusticia y en el portal de noticias mexicano Animal Político. 

Otra fellow, Danielly Rodríguez, viene de Venezuela y es activista y documentalista social. Viene de una larga trayectoria de contar historias de personas venezolanas y su lucha contra el autoritarismo y en favor de los derechos humanos. Trabaja por los derechos humanos desde hace más de 11 años, especialmente a través de fotografía documental. Según ella, la beca en Dejusticia le ayudó a conocer otros contextos sobre situaciones de derechos humanos, tanto de los países de los otros becarios como el colombiano. También le reafirmó que aunque estamos separados por fronteras hay situaciones que nos atraviesan de manera similar.

Miracle Joseph viene de Nigeria y se integró al equipo de justicia fiscal. Con formación en geografía, se especializa en geografía económica, social y del comportamiento, centrándose en las conexiones entre políticas gubernamentales y pautas sociales. Actualmente, su principal proyecto en Dejusticia es una investigación que tiene el propósito de entender cómo la corrupción está afectando al avance de los derechos humanos y al desarrollo sostenible en Nigeria, utilizando como barómetro las áreas temáticas de salud, educación y cambio climático.

Finalmente, Fabián Hernández es un joven con raíces campesinas del caribe colombiano, ligado a las resistencias campesinas del departamento de César. Está vinculado con movimientos sociales, especialmente con la lucha por la recuperación de la tierra, el agua y los ecosistemas. Fabián fortaleció sus habilidades en investigación e intercambió herramientas con el equipo de Tierras y Campesinado de Dejusticia del que hizo parte durante su estadía. Durante ese tiempo escribió un texto sobre autonomía y resistencia campesina en la región de Sumapaz y organizó un conversatorio con liderazgos campesinos de distintos lugares de Colombia para dialogar sobre los retos y apuestas en los territorios campesinos agroalimentarios.

Contar con estas cuatro personas talentosas y comprometidas en el 2023 fue un gran privilegio y la ocasión de hacer aprendizajes y alianzas muy valiosas. Para el 2024 contaremos con una nueva cohorte, que nos siga permitiendo fortalecer los conocimientos, experiencias y redes de colaboración indispensables para el trabajo de quienes luchamos por la justicia global.

De interés: Becas / Colaboración / Fellowship

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