| Por: Vivian Newman Pontdiciembre 28, 2010

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Propiedad intelectual liberada por fin

Hoy me pillé que acaban de sancionar la ley que despenaliza la reproducción de la propiedad intelectual.

Hoy me pillé que acaban de sancionar la ley que despenaliza la reproducción de la propiedad intelectual.Estaba empezando a escribir mis doce deseos para el año nuevo, entre los cuales desde hace varios años se encuentra la petición de que mi consorte saque adelante su película sobre Richie Ray, que está varada porque no ha podido incluir algunas canciones claves, cuando de repente me di cuenta que se acabaron las presiones de cárcel para el uso y distribución de obras o de información.

En efecto, cansados de la imposibilidad de sancionar la piratería, en el congreso finalmente decidieron dejar de tratar de delincuentes a los internautas y regular para el futuro en lugar de hacerlo para el pasado. Aprobaron entonces una derogatoria a las normas que sancionan con cárcel a quien reproduzca obras o utilice obras de otros para su propia creación. Así, previa una regulación y el reconocimiento de los créditos respectivos al
autor, se le da al público acceso a las obras y a los demás autores la posibilidad de crear y transformar bebiendo de las fuentes de otros.

No es la primera vez que una situación como ésta se da. En la segunda mitad del siglo pasado, cuando se grababa (grabábamos) música en cassettes, el legislador decidió no criminalizar a la ciudadanía que usaba la tecnología cotidiana a su alcance sin que se dejaran de vender los vinilos ni recibieran menos ingresos los autores.

A partir de ahora, podrán los compositores despreocuparse de que algunas notas de su creación se inspiren en piezas musicales previas, los cineastas sentir tranquilidad cuando incluyen música existente en sus trabajos, la gente en general no se sentirá delincuente al quemar cedés para regalar y, en fin, todos podremos dejar la angustia cuando oímos el Happy Birthday to you. Porque ¿sabían que esta canción tiene derechos de autor hasta el año 2030 y cada vez que un payaso contratado para una fiesta infantil la cante, debería
pagarle a los herederos de Patty Smith Hill?

Me puse entonces muy feliz a enumerar las bondades de semejante noticia y me di cuenta que trascendían mi deseo de la música libre con creces. Si trasladamos por ejemplo la liberación de la propiedad intelectual al campo científico, se le podrá prestar más atención a los enfermos y a la salud pública, pues los precios de los medicamentos bajarán al existir más incentivos, menos riesgos y menos costos para su creación y transformación por parte de investigadores independientes.

Los vendedores callejeros que venden películas a 2000 pesos en las calles, y detrás de los cuales no hay ese invento de las redes de traficantes de niños sino pura necesidad de economía informal, podrán respirar tranquilos cuando pasa la policía, pues su decente utilidad, frente al abuso de otros intermediarios que cobran 10 veces ese valor por un producto casi igual, ya no estará penalizada.

Ya no tendrá que haber cupo en las cárceles para los profesores que cuelgan sus presentaciones de powerpoint en la web, para los Djs que reproducen canciones de otros, ni para los que componen todo tipo de fusiones musicales, rescata. Si. Tendrán que seguir contando cuantos años han pasado desde la muerte del autor y cuantos herederos vivos le quedan, pero no los años de prisión a los que se arriesgan.

Más aún, si se pudiera extender este logro nacional a nivel global, se contribuiría a que la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI) se concentrara más en las necesidades de desarrollo intelectual de países menos avanzados y menos en la mayor sofisticación y criminalización de la protección de quienes se llevan la mayor tajada de la creación. Sería sin duda un buen punto a favor de la eliminación de esa histeria colectiva en que se han convertido los derechos de autor.

En fin, me di cuenta cuánto se benefician la creación, la investigación y el conocimiento cuando compartir no genera cárcel.

Pero es mejor no creerle a los sueños y mucho menos a los que uno tiene un 28 de diciembre, día de los inocentes!

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