Empresas y derechos humanos en el siglo XXI

| marzo 8, 2018

Foto: Sonny Abesamis

A medida que el debate sobre las empresas y los derechos humanos (EDH) se ha ido convirtiendo en un campo global de investigación y práctica durante las dos últimas décadas, su presencia se ha manifestado en dos niveles claramente diferenciables. Por u…

A medida que el debate sobre las empresas y los derechos humanos (EDH) se ha ido convirtiendo en un campo global de investigación y práctica durante las dos últimas décadas, su presencia se ha manifestado en dos niveles claramente diferenciables. Por un lado, existe una gran cantidad de iniciativas regulatorias internacionales, que van desde las normas y los principios rectores de Naciones Unidas hasta códigos de conducta específicos para cada industria, pasando por estándares regionales.

Esas iniciativas han producido “regímenes complejos” (Keohane y Victor, 2011) en los que instituciones y regulaciones muy diversas coexisten sin coordinación ni principios universales.

Por otro lado, un gran número de comunidades, junto con organizaciones locales y nacionales de todo el mundo, participan en campañas, procesos judiciales, negociaciones y políticas de información cuyo objetivo es prevenir y remediar las violaciones de derechos humanos cometidas por las empresas. Ya sean los esfuerzos destinados a regular los derechos de patente de las empresas farmacéuticas para facilitar el acceso a medicamentos esenciales, o los de los tribunales de los pueblos para proteger las tierras de las comunidades indígenas ante la expansión de las economías extractivas en sus territorios, o los de las nuevas campañas contra el trabajo en las maquilas, esas estrategias “desde abajo hacia arriba” –cuyo fin es exigirles responsabilidad a
las empresas por sus actos–rara vez recurren a los estándares globales que ocupan la atención de los analistas de la gobernanza global y sus practicantes. En vez del análisis jurídico, la investigación empírica sociojurídica es la que suele inspirar la literatura académica sobre este tipo de iniciativas.

El contraste entre estos posicionamientos en el terreno de las EDH está claro para quienes circulan de un lugar a otro, como les ocurre a varios de los autores de este volumen.

Este libro es el resultado de varios años de trabajo colectivo, no sólo de los autores de los diferentes capítulos, sino también de tres instituciones y grupos de personas que hicieron posible el proyecto de investigación-acción que terminó plasmado en este volumen. El Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad (Dejusticia), una organización de investigación y defensa de los derechos humanos, con sede en Bogotá, fue el núcleo base del proyecto y proporcionó gran parte de la energía intelectual y organizativa necesaria para el libro.

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