Los Guáimaros y El Tapón: La masacre invisible

Foto: Sonny Abesamis

La vida de 15 campesinos asesinados en Montes de María en condiciones aún no resueltas se cuenta con detalle y compromiso en este libro, que también propone rutas jurídicas para la búsqueda de verdad, justicia y reparación.

Desde hace dos años, los familiares de las 15 víctimas de la masacre de Los Guáimaros y El Tapón (San Juan Nepomuceno, Montes de María, 2002) habían llamado la atención de su comunidad y del país con conversatorios, eucaristías conmemorativas y monumentos, pero para el aniversario 16 de ese hecho soñaron con un libro.

La idea de reconstruir las historias de sus muertos a través de la mirada de padres, hermanos e hijos era, según le manifestaron a Dejusticia, su forma de hacer memoria, de evitar que un hecho así se repitiera y de “que los conozcan a ellos (las víctimas). Que se sepa que fueron ejemplo y que no se fueron de esta vida porque quisieran, sino porque otros se la arrebataron”. Un libro era también un peldaño hacia la búsqueda de verdad.

La intención de escribir las vidas de los 15 y el dolor que su ausencia sembró en ese municipio de Bolívar se materializó para este 30 y 31 de agosto, cuando se cumplen 16 años de aquel suceso.

“Los Guáimaros y El Tapón: La masacre invisible”, como los familiares decidieron titular esta obra, significó horas de entrevistas a profundidad y se valió del género perfil para plasmar las historias.

El libro se construyó con la participación activa de los miembros de la Asociación de Luchadores por la Verdad de Los Guáimaros, conformada por los seres queridos de quienes fueron asesinados y que son coautores. De hecho, la portada se eligió en colectivo. En ella, un campesino de los Montes de María observa hacia al campo, donde hay un árbol que representa los lazos creados entre los familiares de los 15 caídos, y hacia el cielo, sobre el que vuelan 15 aves, simbolizando a los muertos

“El resultado fue una serie de relatos llenos de cotidianidad, de nostalgia y de humanidad, que nos reafirmaron que cualquier persona, que cualquier vida, es un universo digno de ser contado”, explican en la introducción los autores por Dejusticia: Irina Junieles, Carolina Gutiérrez y Alejandro Jiménez.

A los perfiles, el recurso más potente de este libro, se suman otros dos capítulos. En el  que abre la obra, Junieles, investigadora de Dejusticia, hace una cronología de lo sucedido ese 30 y 31 de agosto de 2002. Con detalle, reconstruye la ruta de los campesinos que se encontraban o se dirigieron hacia las fincas vecinas Los Guáimaros y El Tapón, en zona rural de San Juan, y que fallecieron en circunstancias aún desconocidas. También contextualiza sobre la situación en los Montes de María y hace una cronología de los avances y retrocesos que ha tenido el caso.

Por último, Jiménez, también investigador, presenta un análisis jurídico de las rutas que podría tomar el caso en la justicia ordinaria y en la justicia transicional para garantizar posibles escenarios de justicia, verdad, reparación y no repetición.

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