Open Society Foundations

Vemos con beneplácito la solidaridad de organizaciones que desde otros países aportan a nuestro trabajo en favor de la paz, la diversidad, la democracia y el Estado de derecho. | Archivo

Rechazo y solicitud de rectificación a nuevos ataques de El Nodo a Dejusticia y a Rodrigo Uprimny

La directora de Dejusticia, Vivian Newman, corrige las imprecisiones y desinformación que el portal El Nodo difundió sobre Rodrigo Uprimny y el trabajo de Dejusticia.

Por: marzo 5, 2019

En respuesta a las notas del portal El Nodo del 12 y 16 de febrero (reproducidas por redes sociales) en las que se informa parcialmente sobre el soporte significativo que Open Society Foundations le hace a Dejusticia hasta el 2025 y se descalifica a nuestro investigador, y uno de nuestros fundadores, Rodrigo Uprimny, y el serio trabajo que hemos realizado en pro de la paz y los derechos humanos en Colombia, nos permitimos hacer las siguientes aclaraciones en relación con las imprecisiones, el engaño y la desinformación de dicho portal.

El Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad (Dejusticia) es una entidad sin ánimo de lucro, creada por profesores universitarios con el fin de trazar un puente entre la academia y la esfera pública . En Dejusticia llevamos a cabo estudios y adelantamos acciones jurídicas que promueven una ciudadanía sin exclusiones y la vigencia de la democracia; el Estado de derecho; la equidad social, y los derechos humanos en los ámbitos nacional e internacional, siempre guiados por criterios de independencia académica y relevancia pública. Nuestras investigaciones e intervenciones son académicas e independientes y por eso no siguen ninguna instrucción de actores públicos o privados, nacionales o extranjeros, sean ellos gobiernos, partidos políticos, entidades del sector privado u organizaciones filantrópicas.

Como en el caso de otros centros de estudios dentro y fuera del ámbito universitario,  la financiación de Dejusticia proviene de diferentes fuentes que incluyen la cooperación internacional, fundaciones filantrópicas internacionales, convenios interinstitucionales y contratos de asesoría o consultoría. En todos ellos, Dejusticia siempre exige plena libertad académica en sus estudios y el contenido de sus acciones, independiente de su financiador.

A lo largo de nuestros quince años de existencia, nuestras actividades atienden a un plan estratégico institucional que consagra los objetivos y las líneas de trabajo de corto, mediano y largo plazo. Siempre revisamos los fines y objetivos estratégicos de cada posible financiador para definir si son compatibles con los nuestros. Si no lo son, nos abstenemos de presentar nuestras propuestas y recibir las donaciones respectivas.

Dejusticia trabaja en una amplia gama de temas. Como lo conoce la sociedad y la opinión colombiana e internacional, hemos colaborado con diversidad de actores públicos y privados —desde entidades estatales y supranacionales hasta pares académicos, pasando por medios de comunicación, movimientos sociales y empresas, entre otros— para promover múltiples causas como la defensa de la democracia y el Estado de derecho, la lucha contra la discriminación de género y étnico-racial, la equidad económica, la justicia ambiental, la libertad de expresión, la transparencia y la lucha contra la corrupción, entre muchas otras.

 

Nuestra financiación de OSF

La generosa contribución de Open Society Foundations (OSF) en el pasado, que recientemente se incrementa y amplía hasta el 2025, tal y como lo habíamos anunciado desde el enero de 2019 en nuestra página web, permitirá el fortalecimiento de Dejusticia, la consolidación de una estrategia de formación práctica en derechos humanos y de un programa de solidaridad con integrantes del movimiento de derechos humanos, además de otorgarle resiliencia financiera y tecnológica a Dejusticia.  La ampliación de nuestra financiación por Open Society Foundations representa un reconocimiento a nuestros logros y resultados de los que Dejusticia se siente orgullosa.

En ningún momento ni OSF ni sus miembros nos han impuesto conceptos que afecten nuestra propia visión, como alega falsamente El Nodo. Tampoco han incidido o buscado incidir en el contenido o el sentido de nuestros estudios y propuestas, ni sobre la paz en Colombia o la diversidad, ni sobre los muchos otros temas que trabajamos con su respaldo y el de otras entidades filantrópicas, tanto nacional como internacionalmente.  A lo largo de nuestros quince años de existencia, hemos recibido múltiples donaciones de OSF y ninguna del Sr. Soros directamente, sin que ninguna donación haya afectado la dirección de nuestros resultados. Es importante aclarar que, contrario a lo que indica El Nodo, según el cual Dejusticia representa un riesgo para la soberanía del país y un peligro para el equilibrio geopolítico, cultural y sistémico de la región, estamos complacidos de que exista una comunidad solidaria global que se basa en unos principios éticos comunes a los nuestros y que contribuye a nuestro sostenimiento. Vemos con beneplácito la solidaridad de organizaciones que desde otros países aportan a nuestro trabajo en favor de la paz, la diversidad, la democracia y el Estado de derecho.

La explicación detallada de la totalidad de nuestras fuentes de financiamiento del año 2017 se encuentra en un micrositio de transparencia en nuestra página web, en cumplimiento de las normas para entidades sin ánimo de lucro (Ley 1819 de 2016).  Incluiremos la financiación del año 2018 en este micrositio el mes de mayo próximo, cuando hayamos presentado los estados financieros a nuestra Asamblea General.

 

Nuestro trabajo por la paz y el rol de nuestro fundador Rodrigo Uprimny

Entre las muchas causas que motivan al equipo de Dejusticia se encuentra la contribución en la búsqueda de una solución pacífica y negociada al conflicto armado en Colombia, que logre un balance entre el fin del conflicto y los derechos de las víctimas. Como lo hemos mencionado en múltiples oportunidades y lo muestra nuestra serie de publicaciones Ideas para construir la paz, nuestra labor en este frente incluye, entre otras, estudios y propuestas sobre los cambios institucionales que creemos serían necesarios para una paz estable y duradera, como una política agraria más equitativa, una reforma política que profundice la democracia, políticas ambientales robustas en el posconflicto, políticas de drogas y transparencia con perspectiva de derechos humanos y una justicia transicional centrada en los derechos de las víctimas.

En este contexto, el trabajo de Dejusticia sobre paz, justicia transicional y política de drogas, que tendenciosamente señala el Nodo, se enmarca nítidamente en nuestras políticas de independencia institucional y académica. Aunque, como lo señaló La Silla Vacía, El Nodo forma parte de una telaraña de recientes medios de extrema derecha que se hacen eco entre sí con una agenda política muy clara, creemos importante no dejar sin responder sus afirmaciones imprecisas y engañosas sobre nuestro financiamiento y nuestro trabajo por la paz.

Dado que se menciona específicamente a nuestro colega y fundador Rodrigo Uprimny, cabe aclarar, tal y como hemos reiterado en varias ocasiones previas, que Rodrigo, como investigador y con el apoyo del equipo de Dejusticia, elaboró análisis y estudios  en asuntos constitucionales y legales, relacionados con los cinco puntos de la agenda de negociaciones entre el gobierno colombiano y las FARC, con financiación del Ministerio de Relaciones Exteriores de Noruega, pero aplicando las reglas con que siempre Dejusticia ha operado, esto es, conservando nuestra independencia de criterio en esos análisis tanto frente al Estado noruego como a las FARC y al gobierno colombiano. Para Dejusticia, el aporte de Rodrigo Uprimny y todo el equipo de investigadores constituye un gran logro institucional, en el que estamos convencidos de haber aportado  a la construcción de la paz en Colombia, siempre con independencia académica y con el propósito de promover un debate informado y razonado sobre los complejos desafíos institucionales que esa labor plantea.

Las expresiones con las cuales El Nodo, citando un documental sesgado de una periodista cuyas conclusiones ya habíamos controvertido en el 2018, tilda a Rodrigo Uprimny de arquitecto del marco legal para la impunidad de las FARC y cerebro judicial de conceptos ideológicos y seudo jurídicos que faciitaron el aterrizaje del secretariado de las FARC en la política, están muy lejos de informar a la ciudadanía con veracidad y equilibrio. Siempre Rodrigo y Dejusticia hemos defendido una paz que respete las exigencias de justicia para las víctimas y las obligaciones del Estado en la lucha contra la impunidad de crímenes atroces, como se puede constatar en nuestras múltiples publicaciones, incluyendo el libro, coordinado por Rodrigo, Justicia para la paz. Las afirmaciones del Nodo representan una mirada que falsea la realidad y sesga a la ciudadanía, restándole responsabilidad y calidad al periodismo que se ejerce desde dicho portal.

Los calificativos de terrorismo activista y de mayor financiador de la extrema izquierda respecto del filántropo y empresario George Soros desconocen más de tres decadas de apoyo a la lucha contra el autoritarismo, el racismo y la intolerancia, por parte de un liberal, defensor de la economía de mercado, que fuera considerado la persona del año 2018 por el Financial Times. Su contribución durante años a la reconstrucción democrática de los países de la ex – cortina de hierro, luego de la caída del comunismo de la ex URSS, es una prueba fehaciente de su liberalismo y el Nodo convenientemente ignora esta enorme contribución, para así construir su argumento engañoso.  El propio nombre de la organización filantrópica que creó y que nos apoya, “Open Society” (Sociedad Abierta) es significativo y está inspirado en el conocido  libro “la sociedad abierta y sus enemigos” de un gran filósofo del Siglo XX, Karl Popper, quien en esa obra critica en forma demoledora todos los totalitarismos, de izquierda o derecha.

Igualmente, muchos de los epítetos usados por el periodismo del Nodo que se concreta en las notas que referencio no contribuyen a la veracidad y claridad necesarias en el debate plural de las ideas de una sociedad como la colombiana que trata de evitar la polarización y avanzar en democracia.  Una vez desprovistos de su tono tendencioso, los datos que ofrece la nota simplemente registran el hecho de que Dejusticia, como otras organizaciones de derechos humanos en muchos países recibe cooperación privada o no gubernamental, para el cumplimiento de su propio objeto social. Los adjetivos empleados y el catastrofismo al que pretenden llevar a sus lectores, en el fondo, quiere privar de cualquier fuente de financiación a las organizaciones de la sociedad civil que, como Dejusticia, tienen visiones distintas a la ideología del Nodo.

Solicitaremos rectificación al Nodo sobre todas las expresiones engañosas, tendenciosas y falsas contra Rodrigo Uprimny, contra Dejusticia y contra los principios básicos del periodismo y la libertad de expresión y seguiremos trabajando por la paz y los derechos humanos en Colombia con ideas, estudios y propuestas que contribuyan a la construcción de una sociedad incluyente y democrática.

 

Vivian Newman

Directora, Dejusticia

De interés: Dejusticia / transparencia

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