Estado de Derecho | Por: Vivian Newman Pontdiciembre 24, 2013

Se busca líder del año

Se acaba el 2013. Llegan los tiempos de resumir. Columnas y artículos en los medios hacen listas de lo mejor y lo peor.

Se acaba el 2013. Llegan los tiempos de resumir. Columnas y artículos en los medios hacen listas de lo mejor y lo peor.

Busco las huellas de un gran líder para rendirle homenaje, pero en Colombia no hay mucho de donde escoger. La economía avanza, pero no es sostenible. La justicia estuvo triste. La política mantuvo su bajo nivel. ¿Por qué no es posible que en Colombia haya una persona con un mínimo de cualidades que acerque a la izquierda y a la derecha, que genere confianza y nos permita salir de esta larga pesadilla?
Es que entre Ricaurtes, Uribes, Santos, Ordóñez y Petros, se pasó el año sin un buen Mandela para emular. Un buen Nelson Mandela, a quien el mundo entero le sigue rindiendo tributo. La izquierda y la derecha. Los gringos y los cubanos. África y Europa. No hay quien no considere que era un gran hombre. Y si de medición técnica sobre su popularidad se trata, el expresidente sudafricano es el hombre más buscado en Google en 2013. Los internautas, según lo dice el mismo Google, se interesan en héroes, tragedias, tecnología y tonterías. De manera que, como Mandela no es ninguno de los tres últimos, queda, con razón, en la categoría de héroe. Así lo corroboran sus 27 años de prisión que no sólo no impidieron la reconciliación del país, sino que por el contrario sirvieron para consolidarla. Con la cruz a sus espaldas y la mayoría negra en su horizonte, se convirtió entonces en el gran conciliador que, por encima de sus tiempos, supo hacer bien lo que toda Sudáfrica estaba haciendo mal.
No encuentro en Colombia el equivalente a esa persona que incluya a los más vulnerables mientras conduzca por el camino correcto. Pero, sin tener que buscar entre los muertos, podemos apreciar las cualidades de algunos de los vivos que nos rodean en la región.
Por ejemplo, José Mujica, quien pasó casi 15 años de su vida en prisión por su incursión guerrillera y luego se convirtió en presidente de Uruguay. Nadie negará que hace gala de una sencillez envidiable, tanto en su vida personal como en sus discursos, que reflejan decisiones de gobierno que aún no somos capaces de tomar en Colombia.
La presidenta electa de Chile, Michelle Bachelet, quien enfrentó la muerte de su padre en plena dictadura y sufrió ella misma detención y torturas a manos de quienes luego la expulsaron del país. Siendo la primera presidenta de Chile encarnó un enfoque social y una visión solidarista que envidiaría cualquiera que fuera a liderar cambios y enfrentar dificultades en una nación que busca ser incluyente.
Lula da Silva, con sólo 23 años se inició en el sindicalismo debido a que su hermano mayor fue arrestado y torturado por los militares brasileños. Con la visión estratégica de Lula, Brasil se convirtió en la octava economía mundial y más de 20 millones de personas, con programas como Bolsa Familia, en el que se daba poco dinero a muchos en lugar de mucho dinero a pocos, salieron de la línea de pobreza extrema.
Me resisto a concluir que para ser un buen líder, de esos que piensan en los demás y con atributos para replicar, se requiera una buena dosis de martirio previo. Quiero más bien preguntar qué hay que hacer para que los dioses en esta noche de Navidad nos regalen las cualidades de los buenos líderes incluyentes. ¿Será mucho pedir que, sin tener que pasar por el martirio previo, al menos encontremos a alguien que sea coherente y tenga sentido común para que aprendamos a hacer bien lo que no pasa de mal o mediocre?

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