Síííí ¿Acepto?

Por: Nelson Camilo Sánchez Leónjulio 27, 2011

En una decisión unánime, la Corte Constitucional acaba de aplazar la aprobación del matrimonio civil para parejas del mismo sexo, al señalar que es el Congreso el que debe encargarse de su regulación.


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En una decisión unánime, la Corte Constitucional acaba de aplazar la aprobación del matrimonio civil para parejas del mismo sexo, al señalar que es el Congreso el que debe encargarse de su regulación. Como el lenguaje de los tribunales resulta a veces complejo – sobre todo cuando se trata de temas polémicos – el país se pregunta ahora qué fue lo que realmente se decidió.

Hasta ahora no se ha publicado el Comunicado Oficial, pero si nos atenemos a lo que leyó anoche el Presidente de la Corte, Juan Carlos Henao, el balance es el siguiente:

El postulado fundamental de la sentencia es que el matrimonio heterosexual no atenta contra la Constitución. Parece obvio, pero era necesario que la Corte empezara por ahí, pues en la demanda – por cuestiones técnicas de derecho – se le había pedido que declarara inconstitucional esa frase por no incluir a las parejas del mismo sexo. Entonces, la Corte dijo que el hecho de que el matrimonio que reconoce hoy en el día el Código Civil no incluya otras opciones no necesariamente lo hace inconstitucional. Pero nunca dijo que otras formas de matrimonio están prohibidas.

La Corte encontró, de hecho, que existe un desajuste en la regulación del matrimonio, pues unas familias están protegidas, mientras que otras (las conformadas por parejas del mismo sexo) no lo están. La Corte dice – por primera vez– que las parejas del mismo sexo constituyen una familia y que el Estado las debe proteger. Este es un avance importantísimo pues acaba con esa idea de que la Constitución solo reconoce un tipo de familia. Un reconocimiento que será además vital para la adopción igualitaria.

A lo que la Corte no se le midió fue a cómo enfrentar este desbalance. La Corte dice que hay una protección deficitaria para las parejas del mismo sexo, pero que debe ser el Congreso el que equilibre la balanza. Y lo puede hacer, bien sea usando el término matrimonio o el que mejor se adapte, pero sin que éste genere una discriminación. Es decir, la Corte ya le dijo al Congreso que le debe otorgar los mismos derechos a todas las parejas, pues todas conforman una familia que se debe proteger.

Además, la Corte señaló que el Congreso debía aprobar esta regulación antes de julio de 2013. Si para esta fecha el legislativo no ha respondido, las parejas podrán acudir ante los juzgados y las notarías a legalizar sus uniones. Como no habría reglamentación adicional y la Corte ya dijo que la unión marital de hecho es distinta y a ella ya pueden acceder las parejas, la interpretación lógica es que, sin la intervención del Congreso, el matrimonio igualitario entrará a regir en julio de 2013.

Sé que la decisión puede parecer tibia o acomodada, como se ha dicho airadamente en las redes sociales. A mí, personalmente, me parece insuficiente pues creo que la Corte cuando encuentra una discriminación tiene el deber de actuar inmediatamente para corregirla. Pero no se puede desconocer tampoco que como estaba la discusión al interior del tribunal, la transacción a la que se llegó no es la más desafortunada. Por el contrario, hace reconocimientos históricos fundamentales y nos deja con mejores opciones para seguirla luchando tanto en el Congreso como en la cultura colombiana. Además, tiene la solidez y legitimidad de haber sido tomada de manera unánime.

Obvio, el Congreso es un escenario hostil para este tipo de reivindicaciones, pero después de la decisión de ayer, prácticamente se les acabaron las excusas a los opositores. Ya no pueden decir que no son familias dignas de protección, ya no pueden alegar que el Congreso no es competente. Solo queda una respuesta: sí, acepto.

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