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Violencias cotidianas

Una mirada al comportamiento de los homicidios, las lesiones personales y la violencia entre parejas muestra que la erradicación de la conflictividad violenta va más allá del proceso de paz.

 

La violencia en Colombia no depende únicamente de la existencia del conflicto armado, sino también de comportamientos violentos cotidianos. Por eso, aunque la implementación del Acuerdo de Paz es importante para el país, la construcción de una paz estable y duradera implica la erradicación de todas las formas de violencia. Esa violencia que afecta a miles de hombres y mujeres en casas, colegios, vías públicas, plazas de pueblo, etc.

Según los datos de la Revista Forensis de Medicina Legal, en el 2015 hubo 11.585 homicidios para una tasa de 24,03 por cada 100.000 habitantes. Aunque ha habido una reducción de los homicidios en el país, la tasa sigue siendo bastante alta. Medicina Legal muestra que, según la Organización Mundial de la Salud, en el 2012 la tasa de homicidios de África fue del 10,9, la de Asia Sudoriental del 4,03, y la de Europa del 3,08.

En el 2015, más del 90 % de las víctimas de homicidios en Colombia fueron hombres, más del 60 % de los casos ocurrieron en vías públicas y más del 70 % de los casos implicaron el uso de un arma de fuego. Los departamentos con las tasas más altas fueron Valle del Cauca, Quindío, Arauca, Putumayo y Risaralda, aunque aquellos que registraron mayor cantidad de casos fueron Valle, Antioquia, Bogotá, Atlántico y Cundinamarca. Ese año, los homicidios asociados a la violencia sociopolítica correspondieron a un porcentaje bajo.

Medicina Legal también reportó que realizó 126.803 peritaciones por violencia interpersonal en el 2015, para una tasa de 263,06 lesionados por cada 100.000 habitantes. Un poco más del 60 % de los lesionados fueron hombres y solo en un porcentaje bajo se usaron armas de fuego y armas cortopunzantes. En más del 50 % de los casos el agresor fue una persona conocida, y en el 14,37 % fue un miembro de la fuerza pública. Ese año, los departamentos con las tasas más altas de violencia interpersonal fueron San Andrés y Providencia, Meta, Quindío, Casanare y Cundinamarca; y los municipios con las tasas más altas fueron Tocaima (Cundinamarca), Guatapé (Antioquia), Maní (Casanare), Arauca (Arauca) y Soracá (Boyacá).

Por otro lado, Medicina Legal también dijo que registró 47.248 casos de violencia de pareja en el 2015, para una tasa del 119,24 por cada 100.000 habitantes. Una tendencia que se mantiene desde el 2005. El 86,66 % de las víctimas fueron mujeres y alrededor del 70 % de los casos ocurrieron en las viviendas. Ese año, los departamentos con las tasas más altas de violencia de pareja fueron San Andrés y Providencia, Casanare, Amazonas, Arauca y Guaviare; y los municipios con las tasas más altas fueron Yopal (Casanare), Ubaté (Cundinamarca), Puerto Carreño (Vichada), Leticia (Amazonas) y Sogamoso (Boyacá).

Una mirada al comportamiento de los homicidios, las lesiones personales y la violencia entre parejas muestra que la erradicación de la conflictividad violenta va más allá del proceso de paz. Los datos reflejan que unas violencias afectan más a hombres que a mujeres, y otras más a mujeres que a hombres. Y que, aunque estas formas de violencia están presentes en todo el país, unos departamentos tienen tasas mucho más altas que las del promedio nacional.

Por eso, la construcción de un país en paz no depende exclusivamente de la implementación del Acuerdo de Paz. Hay que erradicar todas las formas de violencia. Y hay que entender sus causas y sus particularidades territoriales, prevenir su ocurrencia, y fortalecer su investigación y sanción.

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